LA TIERRA ES EL HOGAR DEL HOMBRE

Hoy día sabemos que la Tierra es el hogar del hombre desde hace aproximadamente dos millones de años. Es un planeta del Sistema Solar, ocupa la tercera órbita, después de los planetas Mercurio y Venus, gira alrededor del Sol, centro del Sistema,. A partir de la Tierra, se encuentran otros planetas, que son: Marte, Júpiter, Saturno Urano, Neptuno y Plutón.

La Tierra como planeta tiene dos elementos que son indispensables para la existencia de la vida vegetal y animal: agua (hidrósfera) y oxígeno (atmósfera). Precisamente, el 71% del planeta está cubierto de agua, básicamente, océanos y mares que son de agua salada, y el 29%, son las tierras emergidas; es decir, los continentes: Europa, Asia, África, Oceanía y América, este último, generalmente, se subdivide en tres subcontinentes: América del Norte, América Central y del Caribe y América del Sur. Sobre la masa continental hay más agua, pero dulce, representada por los ríos, lagos y lagunas. Además, existen corrientes de agua subterráneas.

La tierra está formada por tres grandes geosfera: la litósfera de constitución sólida, la atmósfera de constitución gaseosa y la hidrósfera de constitución líquida. Ninguna de ellas por sí sola, es suficiente para permitir el desarrollo de la vida, es necesario el contacto de las tres para que se forme la biosfera o esfera de la vida, comúnmente se denomina medio ambiente o paisajes terrestres. En esos paisajes es donde vive el hombre; sin embargo, existen paisajes propicios para el establecimiento humano, como los valles, las depresiones y llanuras, y otros que limitan ese establecimiento, como los desiertos cálidos y los desiertos fríos.

Prof. José N. Vargas Ponce

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CÓMO DEFINIMOS LA HISTORIA

La historia debe definirse con base en sus dos dimensiones: espacio y tiempo; esto equivale a decir que todo hecho se produce en un lugar y tiempo determinado y que el comportamiento del hombre en sociedad es el objeto y sujeto de la historia. Cuando indagamos su pasado estamos en la primera dimensión: el tiempo, y cuando hablamos de historia de Egipto, historia de Europa, historia de América,… estamos en la segunda dimensión: el espacio

“La historia es la disciplina que estudia el pasado de los hombres y presenta un cuadro de sus acciones de carácter social. Representa para la humanidad lo que la memoria para la persona; responde a la universal necesidad de conocer los propios orígenes, de comprender su evolución, de asegurar la identidad profunda de los seres por encima de su diversidad y a través de su evolución; ella es el nexo de toda personalidad”. Halkin, León. Iniciación a la Crítica Histórica.

“Yo defino gustosamente la historia como una necesidad de la humanidad, la necesidad que experimenta cada grupo humano, en cada momento de su evolución, de buscar y dar valor en el pasado a los hechos, los acontecimientos, las tendencias que preparan el tiempo presente que permiten comprenderlo y ayudan a vivirlo”. Lucien Lebvre.

La historia es importante porque permite el conocimiento del pasado de la humanidad, facilita la comprensión del presente y porque pone a disposición de hombre experiencias y conocimientos que le permiten hacer proyecciones del futuro. El estudio de la historia humanidad permite descubrir, cómo la humanidad ha llegado a ser una sola y apreciar el movimiento indetenible de ella, con las diferencias que introducen las dimensiones de tiempo y espacio.

Las fuentes que utilizamos para el estudio de la historia son de carácter directo e indirecto. Las fuentes directas se definen porque fueron elaboradas con la intención de dejar testimonios para la posteridad sobre determinados hechos o acontecimientos, es el caso de las crónicas y memorias; en cambio las fuentes indirectas se definen porque ellas se producen sin la intención de proporcionar información específica, son de una gran variedad: restos humanos y de ciudades, monumentos, obras de arte, armas, instrumentos de trabajo, viviendas, vestimentas, registros de propiedad, actas gubernamentales, registros de nacimiento, informes económicos y administrativos y fuentes bibliográficas en general.

Prof. José Vargas Ponce

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Población de Achaguas

FUNDACIÓN

Calle Comercio de la población de Achaguas, en la actualidad. Foto del autor

Achaguas fue uno de los primeros asientos poblacionales fundado en lo que posteriormente sería el territorio de la provincia de Apure. Efectivamente, Achaguas fue fundada como un pueblo de misión de los Capuchinos, en 1774, por Fray Alonso de Castro, con el nombre de Santa Bárbara de la Isla de Achaguas. Lleva el nombre de los primitivos pobladores de la región, los indios “Achaguas”. Impropiamente se le consideraba una isla porque ese territorio está rodeado por los ríos Matiyure, Apurito y Payara. El pueblo se fundó en la margen izquierda del río Matiyure y en el vértice oriental de la desembocadura del río Apurito; éste nace en el Apure y desemboca en el Matiyure, mientras que el Payara nace en el Apurito y desemboca, después de un extenso recorrido, en el Arauca.

PRIMITIVOS POBLADORES

Río Matiyure y su puente. A la izquierda está Achaguas. Foto del autor

Según los estudios del etnólogo Miguel Acosta Saignes, puede inferirse que los primitivos pobladores del territorio apureño pertenecían a dos grandes áreas culturales: los Otomacos y los Jirajaras. El área de los Otomacos, incluye los pueblos indígenas: Otomacos y Taparitas (ubicados en el área de la desembocadura del río Apure); Guamos (localizados al oriente del estado): Yaruros (localizados en las márgenes de los ríos Meta, Cinaruco, Capanaparo, Arauca y Cunaviche). Constituían una población abundante; esto se infiere, inclusive, de los relatos de Fray Jacinto Carvajal en su Relación del Descubrimiento del río Apure”. Los Jirajaras incluyen a los Achaguas, los cuales estaban dispersos en el centro-occidente de Apure (desde la tierra de Falcón hasta los llanos del Casanare); sin embargo, parece que su zona de mayor florecimiento cultural fue la región de Guaviare. Al igual que los Otomacos, practicaban la agricultura, la pesca, la caza, la recolección, trabajaban el tejido, la cerámica, la madera y fabricaban el cazabe. Además, ejercieron una importante actividad comercial.

Los cronistas e historiadores, cuando se refieren a los indios “Achaguas”, primitivos pobladores de esa Villa, utilizan diferentes denominaciones: Achaguas, Ajaguas, Axaguas, Jaguas, Yaguas y Caguas. El historiador Argenis Méndez Echenique, cuando se refiere a ellos en su obra Historia de Apure, cita al padre Juan Rivera, quien se expresaba de ellos de la manera siguiente: “…Es esta gente bien dispuesta, de forma gallarda y de buen talle; usan las cabelleras bien pobladas y dilatadas casi hasta la cintura, no sólo las mujeres sino también los hombres…. Los Achaguas son por naturaleza dóciles, agradables y blandos, y más capaces y vivos de ingenios que otras naciones…”.

El Antropólogo Rafael Strauss K., en su libro “El Tiempo Prehispánico de Venezuela”, escribe: “Los Achaguas han pasado a las fuentes históricas con los nombres de Jaguas, Yaguas, Ajaguas y Axaguas. Su lugar de florecimiento parece haber estado en las regiones del Guaviare. El gentilicio Ajagua, por ejemplo, aparece en algún documento como nombre de un pueblo aborigen residenciado en las inmediaciones del lago de Valencia; con el de Axaguas, se identifica a los habitantes indígenas que hacia 1579 moraban a cuatro o cinco leguas de Barquisimeto, destacándose su costumbre de realizar sacrificios humanos. A mediados del siglo XVII, se sabe de un grupo de Achaguas en la región de Apure. Finalmente, hacia el siglo XVIII se tienen noticias de un importante núcleo de Achaguas en el área de Casanare, descrito exhaustivamente por los misioneros. Las informaciones de Juan Rivero acerca del territorio ocupado por Achaguas indican uno muy extenso: “empezaba a extender esta nación –escribe—desde muy cerca de Barinas hasta San Juan de los Llanos (al este de Bogotá) y desde allí hasta Popayán, sin que se les haya descubierto término hasta ahora”.

El Fray Jacinto de Carvajal en su libro “Descubrimiento del Río Apure”, relata que el capitán Miguel de Ochogauia en su recorrido por el río Apure encontró dos rancherías de los indios Ajaguas, en lo que muy bien podría haber sido parte del territorio que hoy ocupa el Municipio Autónomo Achaguas. Este capitán expresaba su admiración por el tamaño de la ranchería: “…Hallé en la ranchería que voy hablando un cercado muy redondo, capaz para más de 600 almas, guarnecido a lo primoroso con cañas muy sutiles, formando en las mismas unas labores muy vistosas…”. Más adelante escribe: “…Por las lozas, trastes y alhajas que se hallaron y disposición de roca para la siembra de sus maíces, se presumió que la ocupaban indios ajaguas aquella tan espaciosa como bien dispuesta ranchería, en la cual nos pareció celebrar la noche muy en vela, si bien nos previno cena sazonada la muchedumbre del pescado que en ella hallamos”. “…Proseguimos nuestro viaje náutico y navegamos dos leguas, descubrimos un zanjón, y a un tiro de mosquete, en una playa vecina a él, por la parte diestra de los llanos, vide dos ramadas que los Ajaguas indios habían hecho para la celebración de algunas de sus fiestas, bailes o borracheras y habían obrado en ellas con tanto aseo y primores que no se yo que pudieran entre los más curiosos españoles tener más crecidos lucimientos de los que en ellas contempla mi advertir, porque por la superior parte las cubrían de una menuda como crecida yerba…” Las citas señaladas ponen en evidencia que los Achaguas, habitaban para ese momento las márgenes centro-orientales del río Apure, y parte de ese territorio pertenece actualmente al Municipio Autónomo Achaguas.

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Las cimarroneras y cumbes de negros esclavizados

Los negros africanos, no eran considerados como seres humanos, eran una “cosa” una “propiedad”, a partir de esta concepción perdían los derechos que tenemos los seres humanos, como el derecho a la vida, a la libertad,… Simplemente eran una mercancía y como tal eran tratados.

Los barcos esclavistas obtenían sus mercancías (los negros) en el África de dos maneras: los compraban, muchas veces a tribus africanas, o los cazaban como animales. Luego los trasportaban a América en barcos, en condiciones infrahumanas, muchos de ellos morían en trayecto; el negocio era tan rentable que barcos esclavistas ingleses y holandeses contrabandeaban negros esclavos en las costas venezolanas. Sin embargo, los negros nunca abandonaron su actitud de rebeldía ante semejante atropello, a riesgo de esa rebeldía desembocara en castigos inhumanos, como: azotes, grillos, cadenas, mutilamientos de algunos como las orejas, encierro en lugares muy estrechos e insalubres,… También esa actitud, fue el origen de las cimarroneras y cumbes.

El antropólogo, Miguel Acosta Saignes, al referirse al régimen esclavista, escribe: “…Él envilece a los esclavos, pero también a los amos; rebaja la dignidad humana de unos y otros, conduce a la crueldad, al sadismo, porque el enemigo en todo régimen de clase, es el propio hombre, no solo explotado bajo la esclavitud, sino negado, destruido, aniquilado en sus atributos humanos esenciales”. De tal manera que hubo razones suficientes para que los negros esclavizados se fugaran, se alzaran y hasta se suicidaran.

Los fugados constituyeron las cimarroneras y los cumbes, en lugares montañosos, apartados e inaccesibles. De tal manera que las mismas, eran comunidades de negros esclavizados huidos que tenían cierta organización: líderes, viviendas o ranchos, conucos, vigilancia permanente,… e inclusive en algunas cumbes el negro convivía con el indio y con blancos marginados o tenían relación con comunidades integradas por éstos. Además, los cimarrones tuvieron una participación importante en el comercio ilícito que practicaban en las costas venezolanas, los ingleses, holandeses y franceses. De tal manera que los cumbes fue, inicialmente, la expresión más genuina de sincretismo cultural entre el negro, el indio y el blanco.

Los negros esclavizados, no solo eran comercializados por las compañías autorizadas que operaban de la isla La Española y a donde iban muchos hacendados venezolanos a adquirirlos, sino también por los barcos contrabandistas de esclavos (ingleses y portugueses) que llegaban a las Antillas y a las costas venezolanas. En Venezuela, hubo cumbes en todas las regiones donde fueron ubicados los negros traídos en condición de esclavos (Barlovento, Puerto Cabello, Yaracuy, Zulia, cumaná,…)

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IMPORTANCIA DEL PRESNTE Y DEL PASADO PARA COMPRENDER EL FUTURO. Prof. JVP

“La historia es la disciplina que estudia el pasado de los hombres y presenta un cuadro de sus acciones de carácter social. Representa para la humanidad lo que la memoria para la persona; responde a la universal necesidad de conocer los propios orígenes, de comprender su evolución, de asegurar la identidad profunda de los seres por encima de su diversidad y a través de su evolución; ella es el nexo de toda personalidad”. Halkin, León. Iniciación a la Crítica Histórica.

La historia debe definirse con base en sus tres dimensiones: hombre, espacio y tiempo; esto equivale a decir que todo hecho se produce en un lugar y tiempo determinado y que el comportamiento del hombre en sociedad es el objeto y sujeto de la historia. Cuando indagamos su pasado estamos en la primera dimensión: el tiempo, y cuando relatamos el hecho histórico en su contexto (historia de Egipto, historia de Europa, historia de América,…) estamos en la segunda dimensión: el espacio.

La historia es importante porque satisface la necesidad que tiene el hombre de conocer su pasado, su origen, su desarrollo, su evolución y sus culturas, es como ya hemos afirmado, “la memoria de la humanidad”. El conocimiento histórico nos permite comprender que no solo somos parte de una familia y de una nación, sino que también somos parte de la especie humana que habita en este planeta organizados en un conjunto de pueblos y naciones, relacionados por factores económicos, políticos, sociales, culturales, científicos y tecnológicos que hacen de la humanidad una sola.

El estudio de la historia universal nos permite descubrir, cómo la humanidad ha llegado a ser una sola y apreciar el movimiento indetenible de ella, con las diferencias que introducen las dimensiones de espacio y tiempo.

En síntesis la historia es importante porque permite el conocimiento del pasado de la humanidad, facilita la comprensión del presente y porque pone a disposición de hombre experiencias y conocimientos que le permiten hacer proyecciones del futuro. Elabora tu propio juicio sobre la importancia de la Historia.

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El espacio geográfico, un producto social. Prof. JVP

Los espacios geográficos son una construcción del hombre actuando en sociedad sobre los medios ambientes o naturaleza del Biociclo terrestre, por eso se afirma que el hombre es quien le da carácter geográfico a los paisajes, y se habla de dos tipos de paisajes: el natural y el cultural o humanizado.

El paisaje natural, es la parte de la superficie terrestre que no ha sido afectada por la mano del hombre, sus elementos se hallan en estado natural, éstos son los generados por la propia naturaleza, como: el relieve (montañas. Llanuras, valles, mesetas, playas,…), las aguas (ríos, lagos, lagunas, golfos, bahías, mares,…), la vegetación (selvas, bosques, sabanas,…), la fauna (insectos, reptiles, mamíferos, aves, peces,…), los suelos y el clima (atmósfera).

El espacio geográfico (paisaje cultural o social), es la parte de la superficie terrestre que ha sido influida por la mano del hombre; es decir, le ha agregado al paisaje natural, elementos culturales, como: vivienda, ciudades, vías de comunicación (caminos, carreteras, vías férreas, aeropuertos y puertos), áreas industriales, zonas agrícolas, zonas ganaderas, zonas mineras y zonas petroleras.

Los grandes espacios geográficos universales, son: el rural y el urbano, definidos por actividades humanas diferentes. En el caso del espacio geográfico rural las actividades económicas que lo definen son: la agricultura, la ganadería, la minería; la explotación forestal;… y en el espacio geográfico urbano, las actividades que lo definen son: la industria, el comercio, la administración, el turismo,…

De tal manera que el espacio geográfico, es el resultado de la acción del hombre sobre el ambiente natural. Esto ocurre porque el hombre para satisfacer sus crecientes necesidades de alimento, vestido, vivienda,…, se ha visto obligado a intervenir, cada vez más con mayor intensidad, el ambiente natural, esta acción ha sido facilitada por los progresos que han experimentado la ciencia y la tecnología. Es tal su recorrido por la superficie terrestre que en la actualidad es casi imposible encontrar un espacio en donde el hombre no haya dejado su huella, en consecuencia, los paisajes naturales absolutos casi no existen; sin embargo, debemos aclarar que el simple recorrido del hombre por un determinado espacio o la existencia de algunos enclaves humanos no son acciones suficientes para afirmar que ese es un espacio modificado u ordenado.

El espacio geográfico, es el objeto de estudio de la geografía. Para su explicación, interpretación y generalización se requiere de una visión de conjunto que interrelaciona los distintos elementos del paisaje, físicos y sociales dentro de un determinado contexto (espacio y condiciones históricas).

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La relación de la sociedad con la naturaleza.

Los elementos naturales y sociales siempre ocupan un determinado lugar en el espacio territorial; y cuando se relacionan, dan como resultado que cada lugar sea un espacio geográfico, por eso en la construcción de un espacio geográfico siempre están presentes dos dimensiones: espacio y tiempo o condiciones históricas. Un pueblo localizado en una montaña o una ciudad situada en una llanura, constituyen un espacio geográfico. Por esta razón en la superficie terrestre se localiza gran diversidad de espacios geográficos; cada uno de ellos es único porque es la suma de los rasgos particulares del medio natural y las ideas y costumbres del grupo social que lo ocupa. Siempre hay dos dimensiones: tiempo o condiciones históricas y territorio.

A pesar de que los espacios naturales o paisajes naturales están en proceso de desaparición, todavía conseguimos en la “epidermis de la Tierra”, espacios totalmente naturales, porque aunque hayan sido recorridos por el hombre o existan aislados enclaves humanos sin constituir redes de organización social, política o económica, no se pueden considera como espacios modificados u ordenados. De acuerdo con este criterio podemos afirmar que aún existen paisajes naturales. Así que, llamaremos paisaje natural aquel espacio que no está modificado por la sociedad, a pesar de algunos pequeños enclaves sociales y paisaje cultural o modificado y ordenado al espacio rural o urbano que ha sido afectado por los enclaves poblacionales o las prácticas agrícolas e industriales.

Al utilizar los elementos naturales, la sociedad transforma y modifica las condiciones naturales para satisfacer algunas de sus necesidades. Por ejemplo, en algunos lugares los bosques son reemplazados por campos de cultivo o por la construcción de embalses de agua, carreteras, puentes,…y en otros, algunas especies de animales desaparecen porque se crían nuevas tipos.

Este proceso de transformación puede verse como un proceso de organización del espacio, resultado del conjunto de acciones que la sociedad realiza a lo largo del tiempo y en permanente interacción con los elementos naturales presentes en la superficie terrestre, con el objetivo de satisfacer mejor las necesidades.

Este proceso varía según las necesidades, los conocimientos y la capacidad tecnológica que tenga cada sociedad, y por las posibilidades económicas de cada momento histórico. Por ejemplo, mientras en algunos lugares se cultiva la tierra en forma rudimentaria, con arados primitivos y fuerza humana, en otros, el laboreo es mecanizado, rápido y sumamente eficiente. Por lo tanto, cada espacio es el resultado de la acción sucesiva de generaciones de pueblos.

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