BUSCANDO NUESTRAS RAÍCES

Prof. José N. Varas Ponce.

NUESTRA CULTURA TAMBIÉN ES MESTIZA

Paralelamente al mestizaje de sangre, ocurrido entre indios, blancos y negros, que dio lugar a una población realmente venezolana, también se produjo un mestizaje cultural, con los aportes de estas tres culturas. Los juguetes, los juegos, los cuentos, las tradiciones y leyendas son expresiones de ese mestizaje. A continuación, podemos leer la descripción de algunas de esas expresiones:

JUGUETES TRADICIONALES

Actualmente el avance de la civilización ha provocado la desaparición de los juguetes tradicionales o, en el mejor de los casos, han pasado al olvido o la marginación. Los juguetes tradicionales de fabricación casera o artesanal ha sido desechada por los juegos electrónicos o por los atractivos diseños industrializados. En gran parte, esto es consecuencia de la globalización de las economías nacionales que han esparcido por todo el planeta novedosos y atractivos juguetes.

El caballito de palo. Es un juguete universal, data del siglo XV europeo, seguramente surge como un homenaje a este noble animal y al gran servicio que le ha prestado al ser humano, y como una manifestación de las costumbres de la época. En cuanto a Venezuela no debemos olvidar que el caballo fue introducido junto con otras especies de ganado por los españoles.

El caballito de palo, consiste en un palo que termina con una cabeza de trapo diseñada artesalmente que imita la del caballo, de la cual se derivan las riendas que usa el jinete para conducir el animal. Montado sobre ese sencillo juguete, muchos niños han puesto a volar su imaginación, fantaseando ser muchos personajes importantes: caballeros de la Edad Media, grandes guerreros o héroes, excelentes llaneros,…

La muñeca de trapo. Es un juguete universal, muy usado a partir de la Edad Media. En Venezuela ha tenido vigencia a través de todas las épocas, ¿qué niña venezolana no ha tenido una muñequita de trapo?

Existe una importante industria artesanal de muñecas de trapo dispersa por todo el territorio nacional. Se elaboran en pequeños talleres o simplemente en las casas de familia.

Es difícil que una familia venezolana con hija (s), no la acompañe también una muñeca de trapo. Esto a pesar del gran auge de la industria de la muñequería, nacional y extranjera, la cual cuenta con diversos tipos y diseños. Destacan por el color de la piel, el tipo de pelo, el modelo de vestido y de zapatos. Sin embargo, la muñeca de trapo, siempre está allí, compitiendo con las demás y es la preferida de muchas niñas.

El papagayo o volador. Es un juguete de origen asiático, de allí pasó a Europa y luego fue traído a Venezuela por los españoles. El juego lo practican preferentemente los niños varones. Fue utilizado como un símbolo protector en China y Japón, y ha sido usado también para enviar señales. Benjamín Franklin lo utilizó en sus experimentos relacionados con la invención del pararrayo.

En Venezuela, la falta de espacio en las grandes ciudades lo ha relegado a las poblaciones pequeñas. Sin embargo, sigue siendo muy popular. Su elaboración amerita un trabajo laborioso: tomar medidas, escoger el material y diseñar el modelo. Pueden ser multicolor, representar figuras, sobre todo de aves, y en algunos casos se le anexa una cola que darle mayor estabilidad.

Su popularidad ha dado lugar al uso de metáforas, como: “se le enredó el volador”, para aludir a complicaciones que surgen en un hecho cualquiera.

El trompo. Desde la Edad Media, se conoce su uso en Europa. En países como Inglaterra, su uso se relacionaba con festividades religiosas cristianas, cada Parroquia tenía su trompo, que se bailaba todos los años, el martes de carnaval, cuando se llevaban a cabo desafíos interparroquiales.

Fue traído a Venezuela por los españoles, donde se convirtió en un juguete muy popular. Se baila básicamente durante las Navidades, cuando niños y jóvenes organizan grandes desafíos. Es un juguete de fabricación casera o artesanal, tiene forma torneada semi-circular y una punta metálica. Se juega enrollándole un cordel o guaral alrededor y lanzándolo al suelo haciéndolo girar sobre su propio eje.

La zaranda. Este juguete está conformado por una totuma de las más pequeñas y redondas, la cual es atravesada en forma de eje por un palito. En la parte superior del palito se enrolla un cordel o guaral que al halarlo la hace girar como un trompo. Actualmente también se fabrica industrialmente.

La perinola. Es un juguete muy popular en Venezuela, formado por dos partes: una superior o cabeza de forma cilíndrica y hueca y una inferior o estaca en la que debe encajar la primera, ambas partes están amarradas a un mismo cordel, lo juegan niños y adultos, de ambos sexos. Es fabricada de madera, plástico o con pequeños envases de hojalata, su práctica permite el desarrollo de importantes destrezas motoras, demostradas mediante la velocidad y aciertos del jugador.

El gurrufío o zumbador. Es conocido desde tiempos remotos en todos los continentes. En Venezuela, lo juegan generalmente los varones, su elaboración es muy simple, puede ser con las tapas metálicas de refrescos o con recortes de hojalata a las cuales se le abren dos agujeros en el centro a través de los cuales se pasa un cordel o guaral. El guaral se hace girar y luego se estira, haciendo que éste de enrolle y se desenrolle para que el disco de vuelta.

La competencia consiste en que el contrario debe cortar el guaral del gurrufío de su contrincante.

El yoyo. Es originario de China, aparece pintado en vasos milenarios de cerámica griegas, de lo que se deduce que China, pasó al Mediterráneo, de allí a Europa y de ésta a América.

Se fabrica de madera, actualmente se ha industrializado y se fabrico de plástico, los juegan niños y adultos de ambos sexos.

Consta de dos partes circulares unidas en el medio por una pequeña cuña cilíndrica que las mantiene separadas a una corta distancia. En la cuña se enrolla un cordel que permite al niño hacerlo subir y bajar.

Metras o pichas. Son bolitas de barro, madera, vidrio o porcelana que se hacen rodar sobre el suelo para chocarlas unas con otras utilizando los dedos de la mano. En ocasiones se sustituyen por semillas esféricas. Existen infinidad de variantes para este juego, pero los más comunes son: el choque de una metra con otra y la riña que se hace a partir de un cuadro mercado en el suelo.

JUEGOS TRADICIONALES

Las rondas. Es un juego, mayoritariamente jugado por niñas, consiste en la formación de un círculo en el que los participantes se agarran de las manos y cantan canciones típicas de esta actividad. La música y letra de las canciones puede variar según la región, en Venezuela son populares arroz con leche, la señorita y la víbora de la mar.

Carreras de sacos. Se organizan con ocasión de las fiestas patronales o religiosas de las ciudades, pueblos y caseríos. Es una carrera en la cual los participantes cubren sus piernas con unos sacos que deben sostener con sus manos. Se fija una salida y una meta. Para avanzar sólo es válido saltar, sin soltar el saco. El primero que llegue a la meta es el ganador. Lucen graciosos aquellos competidores que tienen las piernas más largas que los sacos.

El palo ensebado. Un grupo de participantes intenta trepar a un palo o poste que ha sido previamente engrasado para aumentar la dificultad de la tarea, cuyo premio se ubica en la parte superior.

El palito mantequillero. Un niño esconde un palo o varita y el resto debe buscarlo. El niño que sabe la ubicación del palito da pistas a los participantes usando la palabra caliente cuando están cerca y frío cuando están lejos.

La candelita. Cuatro niños se esconden detrás de cuatro columnas o árboles, donde están protegidos, un quinto participante se acerca a uno de ellos y pide “una candelita”, el niño en el árbol o columna dirá “por allá fumea” señalando hacia otro de los participantes. Mientras el que busca la candelita se dirige al lugar indicado, el resto se moviliza intercambiando posiciones, el que busca la candelita debe ocupar el puesto de uno de ellos en ese instante. El que se quede sin árbol será el siguiente en buscar la candelita.

LEYENDAS TRADICIONALES.

Leyenda de Juan Machete. Considerada como una de las leyendas más conocidas del llano. Cuenta la vida del hombre que quería ser el más poderoso de la región, su nombre era Juan Francisco Ortiz, amo y señor de las tierras de la Macarena.

Este señor hizo un pacto con el diablo en el cual le entregaba su mujer e hijos, a cambio de mucho dinero, ganado y tierras.

El diablo le dijo a Juan que agarrara un sapo y una gallina, a los cuales debería coserle los ojos y enterrarlos vivos un Viernes Santo a las doce de la noche, en un lugar apartado, luego debería invocarlo de alma y corazón. Juan cumplió con lo encomendado. Pasando varios días, el hombre se dio cuenta que los negocios prosperaban.

Una madrugada se levantó temprano, y al ensillar su caballo divisó un imponente toro negro, con los cuatro cascos y los dos cachos blancos. Pasó este hecho desapercibido y se fue a trabajar como de costumbre.

En la tarde regresó de la faena y observó que el toro todavía se encontraba merodeando la casa. Pensó “será de algún vecino”. Al otro día lo despertó el alboroto causado por los animales, se imaginó que la causa podía ser el toro negro. Trató de sacarlo de su territorio, pero esto no fue posible porque ningún rejo aguanto.

Cansado y preocupado con el extraño incidente se acostó, pero a las doce de la noche fue despertado por un imponente bramido.

Al llegar al potrero se dio cuenta que miles de reces pastaban de un lado a otro. Su riqueza aumentó cada vez más. Dice la leyenda que durante muchos años fue el hombre más rico de la región.

Hasta que un día misteriosamente empezó a desaparecer el ganado y a disminuir su fortuna hasta quedar en la miseria. Se dice que Juan Machete después de cumplir su pacto con el diablo, arrepentido enterró la plata que le quedaba y desapareció en las entrañas de la selva.

Cuenta la leyenda que en las tierras de la macanera deambula un hombre vomitando fuego e impidiendo que se desentierre el dinero de Juan Machete. Tomado De la Tradición y El Mito a la Literatura Llanera – Temis Perea Pedroza.

Leyenda del silbón. Es un espíritu vagabundo condenado a esa condición por matar a su padre. Cuenta la leyenda que, después de asesinar a su padre, el hombre, fue castigado con un mandador de pescuezo (típico del llano venezolano), y al tratar de huir fue mordido por un perro tureko. El castigo concluyó cuando su abuelo regó sobre sus heridas gran cantidad de ají picante.

El recuerdo y mención de lo sucedido libra a las personas de ser atacadas por este espíritu vagabundo (errante).

Los llaneros que aseguran haberlo visto, le asignan dos formas: como una sombra o como un hombre alto, flaco y con sombrero. Según ellos, ataca a los hombres parranderos y borrachos, a quienes les chupa el ombligo para tomarles el aguardiente que han ingerido. También cuentan, que el “Silbón” anda errante con un saco de huesos a cuesta, supuestamente son del padre asesinado, llega a las casas en horas nocturnas, deposita su saco en el suelo y cuenta uno a uno los huesos, y si no hay quien pueda escucharlo, es seguro que un miembro de familia que habita en esa vivienda, muere al amanecer.

Existe otra versión sobre el “Silbón”. Dice que fue un hijo que mato a su padre para comerle las “asaduras” (vísceras). Cuentan que, el muchacho fue criado toñeco (mimado), no respetaba a nadie. Un día le dijo a su padre que quería comer vísceras de venado. Su padre se fue de cacería para complacerlo, pero tardaba en regresar. En vista de esto el muchacho salió a buscarlo y al encontrarlo y ver que no traía nada, porque no había podido cazar el venado, lo mato, le saco las vísceras y se las llevo a su madre para que las cocinara. Como no se ablandaban, la madre sospechó que eran las “asaduras” de su marido, llamó al muchacho y le preguntó al respecto, quien confesó la verdad.

De inmediato lo maldijo “pa to la vida”, y su hermano Juan lo persiguió con un “mandador”, le roció una tapara de ají y le azuzó el perro “tureko” que hasta el fin del mundo lo persigue y le muerde los talones. Tomado De la Tradición y El Mito a la literatura llanera – Temis Perea Pedroza.

Leyenda de la Bola e’ Fuego o Candileja. Cuentan los viejos llaneros que hace cientos de años existía en los llanos orientales una mujer muy hermosa con un cuerpo de palma real y una larga, negra y fina cabellera que pendía hasta sus caderas, un cutis piel canela y unos liadísimos ojos grandes azules.

Esta codiciada mujer silvestre se casó con un hombre recio y faculto, conocedor de la sabana, que respondía al nombre de Esteban.

La existencia matrimonial fue relativamente corta. De esta unión alcanzaron a nacer dos hijos hombres, el primero llevó el nombre de Sigifredo y el segundo heredó el de su padre, Esteban.

Don Esteban, el amo de la casa, era un hombre parrandero, tomatrago y jembrero; músico y extraordinario coplero. Un buen día, don Esteban se alistó para ir a un San Pascual Bailón, nombre que se le da en el llano a las fiestas sabaneras, pero por razones que solo él sabía, no quiso llevar a su esposa Candelaria, situación que despertó violento disgusto en la linda mujer criolla y, tanto sería su ira, que tomó la fatal decisión de que si Esteban no la llevaba, pues él tampoco iría ni a éste ni a ningún San Pascual Bailón.

Sin pensarlo dos veces Candelaria tomó un hacha de rajar leña y en presencia de sus dos hijos mató a su esposo, obligando a sus dos retoños a ayudar para enterrarlo en la sabana.

Doña Candelaria al quedar viuda fue objeto de un ramillete de galanes llaneros que querían reemplazar al difunto, pero ninguno fue aceptado por la bella orquídea.

La viuda Candelaria se dedicó como madre a levantar a sus dos hijos, sin permitir que nadie mancillara su condición de mujer viuda.

De esta forma transcurrió su vida hasta que Sigifrido, su hijo mayor, alcanzó la edad de catorce años y se convirtió en un elegante joven de ojos azules al igual que ella; lo convirtió en su inseparable compañero y comenzó a dormir en la misma cama, hasta convertirlo en su amante.

No permitía la viuda madre que ninguna otra mujer del vecindario pusiera los ojos sobre su hijo y segundo marido, pues le asaltaba el temor que su felicidad fuera invadida por alguna chica casadera del lugar.

Así fue pasando el tiempo hasta que Esteban, segundo de sus hijos alcanzó los catorce años, era indudablemente dueño de una mejor estampa que la de su hermano mayor, joven de grandes facultades y de finos modales, todo lo anterior despertó el interés de su ya depravada madre hasta llegar a intentar realizar lo mismo que con su hermano, es decir, convertirlo en su amante.

Esteban que era un muchacho de sana moral, rechazó totalmente las pretensiones de su medre, pues él a pesar de su ignorancia, sabía y entendía muy bien que ella era su madre y como tal no podía ser su amante.

El rechazó de Esteban causó tanta decepción en la mujer, pensó, al igual que lo hubiera hecho con su marido, que si no era para ella no sería para ninguna otra mujer.

Con el pasar del tiempo la viuda Candelaria murió y al subir a rendirle cuentas al señor Supremo. Este la castigó condenándola a errar por las sabanas convertidas en bola de fuego, que pierde a los caminantes.

Otra versión dice que es el espíritu de una mujer que decapitara a su único hijo que iba a ser obispo, por lo cual fue condenada a errar por los caminos, convertida en la bola de fuego, que pierde a los caminantes.

La bola de fuego se acerca al caminante solitario, el cual debe maldecirla ya que cualquier rezo la atrae. Otra forma de evitar la persecución es llevando el cabo de soga arrastrando, como también desmontarse del caballo y tenderse boca abajo hasta que se aleje.

En cuanto a la frecuencia de su aparición se dice que la bolefuego es constante en la semana del concilio (semana antes de semana santa y que se denomina en el llano como la de buscar comida).

También aparece con frecuencia en los meses de verano, por lo que se ha considerado que es un producto de la ilusión óptica, producida tal vez por el reflejo del sol en las secas sabanas de Arauca. Tomado De la Tradición y El Mito a la Literatura Llanera – Temis Perea Pedroza.


Descripción del poema “Florentino el que cantó con el diablo”. “Florentino y El Diablo es un gran poema mítico pleno de símbolos y sugerencias, abierto a muy variadas interpretaciones. Pero por encima de todo es un poema nuestro. Nuestro por llanero. Siendo llanero auténtico cabal es nacional y aún alcanza connotaciones latinoamericanas. Humberto Febres.

La confrontación entre Florentino, el más famoso de los cantadores llaneros y El Diablo se desarrolla en varias escenas. La primera corresponde al Reto, en ella El Diablo se cruza con Florentino, caballeros ambos, en algún paraje desolado del verano llanero, y lo desafía a un contrapunteo, en lugar y oportunidad allí señalados. La segunda escena nos representa a Florentino cantando en el sitio convenido, a la espera del retador, quien no tarda en presentarse, iniciándose de inmediato el contrapunteo tramado con bandola o arpa, cuatro y maracas, al final del cual, El Diablo derrotado, algunos dicen que por la salida del sol y otros por el conjuro de los santos, desaparece. La leyenda que recorre los llanos sugiere que luego del encuentro Florentino nunca más volvió a cantar. Este poema grande, inmenso, sobrecogedor, produjo con el tiempo la que es sin duda la mayor obra musical sinfónica de Venezuela, “La Cantata Criolla” (1954) del gran maestro Antonio Estévez.

Leyenda de la Sayona o Llorona. Varias son las narraciones fantásticas que sobre el espíritu de la llorona cuentan los ancianos pobladores de las sabanas araucanas.

La llorona convertida en el espíritu vagabundo de una mujer que lleva un niño en el cuadril, hace alusión a su nombre porque vaga llorando por los caminos.

Dice la tradición que la llorona reclama de las personas ayuda para cargar al niño; al recibirlo se libra del castigo convirtiéndose en llorona la persona que lo ha recibido. Otras eversiones dicen que es el espíritu de una mujer que mató por celos a la mamá y prendió fuego a la casa con su progenitora dentro, recibiendo de ésta, en el momento de agonizar la maldición que la condenara: “Andarás sin Dios y sin santa María, persiguiendo a los hombres por los caminos del llano”.

Se dice que nunca se le ve la cara y llora de vergüenza y arrepentimiento por lo que hizo a su familia.

El espíritu de la llorona, transformado en leyenda, ha acompañado al hombre llanero desde épocas remotas y de su existencia son testigos muchos viejos don Juanes.

Otros menos creyentes consideran que es una creencia contraria a la razón, creada por los adultos con el objetivo de amedrentar o atemorizar a los vaqueros que cruzaban caminos en busca de algún romance nocturno por las sabanas.

Un pedazo de tabaco de rollo en el bolsillo evita la aparición de la llorona. Tomado De la Tradición y El Mito a la Literatura Llanera – Temis Perea Pedroza.

Las cinco Águilas Blancas. Según la tradición de los Mirripuyes (tribu de los Andes venezolanos), fue Caribay la primera mujer. Era hija del ardiente Zuhé (el Sol) y la pálida Chía (la Luna). Era considerada como el genio de los bosques aromáticos. Imitaba el canto de los pájaros y jugaba con las flores y los árboles.

Una vez Caribay vio volar por el cielo cinco águilas blancas y se enamoró de sus hermosas plumas. Fue entonces tras ellas, atravesando valles y montañas, siguiendo siempre las sombras que las aves dibujaban en el suelo. Llegó al fin a la cima de un risco desde el cual vio como las águilas se perdían en las alturas. Caribay se entristeció e invocó a Chía y al poco tiempo pudo ver otra vez a las cinco hermosas águilas. Mientras las águilas descendían a las sierras, Caribay cantaba dulcemente.

Cada una de estas aves descendió sobre un risco y se quedaron inmóviles. Caribay quería adornarse con esas plumas tan raras y espléndidas y corrió hacia ellas para arrancárselas, pero un frío glacial entumeció sus manos, las águilas estaban congeladas, convertidas en cinco masas enormes de hielo. Entonces Caribay huyó aterrorizada. Poco después la Luna se oscureció y las cinco águilas despertaron furiosas y sacudieron sus alas y la montaña toda se engalanó con su plumaje blanco.

Éste es el origen de las sierras nevadas de Mérida. Las cinco águilas blancas simbolizan los cinco elevados riscos siempre cubiertos de nieve. Las grandes y tempestuosas nevadas son el furioso despertar de las águilas, y el silbido del viento es el cano triste y dulce de Caribay.

El mito de las cuevas. En todo el territorio venezolano, los indígenas de las diferentes tribus compartían la creencia de que eran las cuevas los pasadizos hacia el más allá. Cuando alguien de la tribu moría, se hacía una especie de ceremonia a la entrada de la caverna. Si no se escuchaba ningún ruido durante el rito, se daba por entendido que el alma del difunto había pasado sin problemas al otro mundo. En cambio, si se escuchaban ruidos se suponía que el espíritu del familiar o amigo muerto estaba siendo enjuiciado y castigado por sus faltas cometidas en esta vida. Muchas veces se escuchaban esos ruidos, debido a los animales que habitan en las cuevas. Es por esto que los murciélagos y demás animales nocturnos alados eran considerados como los transportadores de las almas.

Guaraira Repano. La ciudad de Caracas está enclavada en un hermoso valle. El Ávila es el nombre con que se conoce a la montaña que bordea el Norte de la metrópoli. En tiempos precolombinos recibía el nombre de Guaraira Repano, que significa algo así como: “la ola que vino de lejos” o “la mar hecha tierra”. Según los mitos de los indígenas venezolanos, en tiempos antiguos no existía la montaña. Todo era plano, se podía ver hasta el mar. Pero un día las tribus ofendieron a la gran Diosa del mar y ésta quiso acabar con todo el pueblo. Entonces se levantó una gran ola, la más alta que se había visto y toda la gente se arrodillaron e imploraron perdón de todo corazón a la Diosa y justo cuando iba a descender la ola sobre ellos, se convirtió en la gran montaña que hoy existe. La Diosa se había apiadado y había perdonado a la tribu.

El dueño del fuego. Cerca de donde nace el Orinoco vivía el Rey de los caimanes llamado Baba. Su esposa era una rana grandota y juntos, tenían un gran secreto ignorado por los demás animales y los hombres. Estaba guardado en la garganta del caimán Baba. La pareja se metía en una cueva y amenazaban con la pérdida de la vida a quien osara entrar, pues decían que dentro había un dios que todo lo devora y sólo ellos, reyes del agua, podían pasar.

Un día la perdiz, apurada en hacer su nido, entró distraída en la cueva. Buscando pajuelas encontró hojas y orugas chamuscadas, como si el fuego del cielo hubiera estado por ahí. Probó las orugas tostadas y le supieron mejor que cuando las comía crudas. Se fue aleteando a ras del suelo para contarle todo a Tucusito, el colibrí de plumas rojas. Al rato llegó el Pájaro Bobo y entre los tres urdieron un plan para averiguar cómo hacían la rana y el caimán para cocer tan ricas orugas. Bobo se escondió dentro de la caverna aprovechando su oscuro plumaje. La rana soltó las orugas que traía en la boca al tiempo que Baba abría la suya, que era tremenda, dejando salir unas lenguas rojas y brillantes. La pareja comía las orugas sin percatarse de Bobo, tras lo cual, se durmieron satisfechos. Entonces, Bobo salió corriendo para contarles a sus amigos lo que había visto.

Dueño de la luz. En un principio, la gente vivía en la oscuridad y sólo se alumbraba con la candela de los maderos. No existía el día ni la noche. Había un hombre warao con sus dos hijas que se enteró de la existencia de un joven dueño de la luz. Así, llamó a su hija mayor y le ordenó ir hasta donde estaba el dueño de la luz para que se la trajera. Ella tomó su mapire y partió. Pero eran muchos los caminos y el que eligió la llevó a la casa del venado. Lo conoció y se entretuvo jugando con él. Cuando regresó a casa de su padre, no traía la luz; entonces el padre resolvió enviar a la hija menor.

La muchacha tomó el buen camino y tras mucho caminar llegó a la casa del dueño de la luz. Le dijo al joven que ella venía a conocerlo, a estar con él y a obtener la luz para su padre. El dueño de la luz le contestó que le esperaba y ahora que había llegado, vivirían juntos. Con mucho cuidado abrió su torotoro y la luz iluminó sus brazos y sus dientes blancos y el pelo y los ojos negros de la muchacha. Así, ella descubrió la luz y su dueño, después de mostrársela, la guardó.

Todos los días el dueño de la luz la sacaba de su caja para jugar con la muchacha. Pero ella recordó que debía llevarle la luz a su padre y entonces su amigo se la regaló. Le llevó el torotoro al padre, quien lo guindó en uno de los troncos del palafito. Los brillantes rayos iluminaron las aguas, las plantas y el paisaje.

Cuando se supo entre los pueblos del delta del Orinoco que una familia tenía la luz, los warao comenzaron a venir en sus curiaras a conocerla. Tantas y tantas curiaras con más y más gente llegaron, que el palafito ya no podía soportar el peso de tanta gente maravillada con la luz; nadie se marchaba porque la vida era más agradable en la claridad. Y fue que el padre no pudo soportar tanta gente dentro y fuera de su casa que de un fuerte manotazo rompió la caja y la lanzó al cielo. El cuerpo de la luz voló hacia el Este y el torotoro hacia el Oeste. De la luz se hizo el sol y de la caja que la guardaba surgió la luna. De un lado quedó el sol y del otro la luna, pero marchaban muy rápido porque todavía llevaban el impulso que los había lanzado al cielo, los días y las noches eran muy cortos. Entonces el padre le pidió a su hija menor un morrocoy pequeño y cuando el sol estuvo sobre su cabeza se lo lanzó diciéndole que era un regalo y que lo esperara. Desde ese momento, el sol se puso a esperar al morrocoy. Así, al amanecer, el sol iba poco a poco, al mismo paso del morrocoy.

LAS ÁNIMAS BENDITAS O MILAGROSAS

Las ánimas milagrosas. Existe una costumbre bastante generalizada a todo lo largo y ancho de la geografía venezolana, y la cual se relaciona con las almas de determinados personajes a quienes la creencia popular consagra sentida veneración, producida por el poder que ellas poseen, o bien por aquel que Dios les ha dado para convenirse en mediadoras ante él y, traer paz y felicidad a este valle de lágrimas.

Se puede decir con toda seguridad que no hay ciudad, pueblo, vecindario, etc., que no tenga su “ánima” intercesora; así como carretera, camino o trocha que también no la posea. Existen además almas que velan a la orilla de los ríos, lagos, lagunas, las cuales son adoradas por los que utilizan sus aguas en el diario discurrir; otras que, ausentes de los lugares concurridos por el hombre, habitan los más variados parajes; como selvas, palmares, morichales, etc.

He aquí algunas de estas almas, que por su buena intercesión, han pasado a formar parte de las tradiciones y leyendas venezolanas:

El ánima del Taguapire. Se llamaba Pancha Duarte la mujer que desde el hato de Barrialito, de Don Simón Ron, traían en hamaca muy enferma para Santa María de Ipire; una cobija con el lado colorado hacia arriba habla cubierto a la enferma, más los cargadores se dieron cuenta que había muerto, y se detuvieron para voltear la pieza y con ello pasar al color negro, símbolo de que quien está debajo ya ha entregado su alma al Creador; terminada la faena y vueltos los hombres a la tarea de conducirla al poblado antes dicho, la muerta se puso pesada y los cargadores no pudieron levantarla, así pues, optaron por enterrarla al pie de un árbol de Taguapire, situado a la vera del camino. Desde entonces el alma de Pancha Duarte ha sido compañera de caminantes, y muchos son los hombres que le han pedido prestado para jugar al “paro”, devolviéndole con creces el dinero tomado en préstamo más, también han existido aquellos vivarachos que se han ido con “la cabuya en la pata”, y no han cumplido el ofrecimiento de cancelar lo pedido en préstamo; sobre éstos personajes ejerce el alma de la difunta una persecución constante, y han sucedido casos en que Pancha, tomando figura de mujer, va a reclamarle a sus deudores el cumplimiento de su promesa, y para colmo se desvanece en presencia de éstos, a quienes no les queda otro recurso que ir a pagar lo que han tomado en préstamo.

El alma del Pica-Pica. Otro caso bastante original es el de esta ánima, cuya capilla está situada poco antes de llegar a la población de Chaguaramas, Estado Guárico. Para los millares de traficantes de esta vía, el alma de Picapica es algo fuera de lo común, pues ella es guía y compañera de muchos conductores que le rinden verdadera devoción. Al principio existían vecinos que desinteresadamente vendían a precios corrientes las velas para alumbrarla, pero en nuestros días han sentado sus reales en esos parajes otras personas que han construido alrededor grandes edificios destinados al comercio.

El ánima de Juan López. Conocida más bien por “El Anima del Muerto de la Puerta de Jobo Gacho” es una de las más recientes ánimas milagrosas, y su fama es tal que se ha extendido ya a alejados lugares de nuestra patria. A ella ocurren quienes han perdido cualquier clase de ganados. El lugar en donde se encuentra su pequeña capilla esta situado entre El Socorro y el Hato Corral Viejo. Estado Guárico.

El ánima Sola. Esta leyenda tiene su asiento en varios lugares de nuestra Venezuela. En Calabozo tiene su ubicación en un chaparral cercano a la Laguna de El Vicario. Parece ser que esta ánima fue la de una mujer de aquellas que acompañaban al Ejército Libertador Simón Bolívar por los caminos ensangrentados de la guerra. Durante el combate de Los Patos, el hospital de curas lo situaron al pie de un chaparro gacho; ahí estaba la desdichada curando cuando recibió una descarga enemiga. Desde entonces han ido cayendo piedras en el sitio de su muerte, donde también fue enterrada llamado también “El Montón de Piedras. El Anima Sola goza de muy raras peculiaridades, entre ellas la de servir de compañera a los “campos volantes”.

El ánima del Samán Llorón. En la acogedora tierra llanera de San Fernando de Apure existe esta ánima cuya notoriedad data de largo tiempo, Para unos fue un soldado del General José Antonio Páez que murió peleando en el lugar; para otros perteneció a las montoneras que en esta población combatieron contra “el ejército de línea del gobierno”, y las cuales estuvieron comandadas por Ubaldino Arriaga Perdomo, Pedro Fuentes, al que apodaban “Quijá de Plata”, aquél valiente general de nombre Marcial Azuaje, apodado “cuello de Pana” y por el no menos célebre “Piquijuye”, este soldado murió en ese lugar y dicen que estuvo enredado en los hilos de una empalizada varios días: “… y ni los zamuros lo tocaron”. De ahí viene su santidad y el entrar a formar parte de las ánimas intercesoras.

El ánima de la Yaguara. Su nombre fue Maximiliano González, este hombre tenia como oficio el transporte del correo, siendo esa época de mucha guerra, el ejército lo uniformo y lo ingreso a la tropa, pero al poco tiempo se enfermo de disentería y tuvo que desertar. En su huida llego a la casa de una señora de nombre carolina; allí se quedó a pasar la noche y no amaneció, a los tres días fue encontrado debajo de un árbol debido al asecho de las aves de rapiña, pero estaba disecado y sin que estas lo hubieran tocado. En ese mismo lugar fue enterrado debido a las consecuencias de la guerra, pasado el tiempo, fue muy milagroso; hubo un tiempo de mucha peste y se moría el ganado. Había un hacendado que le hizo una invocación para que no se le muriera su ganado prometió hacerle una capilla en donde enterraría sus restos después de haberlos sacados del sitio donde fuera enterrado primeramente, el hacendado vio salvo su ganado y la promesa fue cumplida. Su altar esta ubicado en la zona de la yaguara en la vía que conduce desde la ciudad de valencia (Venezuela) a campo de Carabobo.

Prof. José N. Vargas Ponce

Correo: jose.vargasponce@hotmail.com

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BUSCANDO NUESTRAS RAÍCES

Prof. José N. Varas Ponce.

ASÍ SURGE UNA NACIÓN

El nacimiento de una nación, es como el nacimiento del ser humano, es un parto difícil, por eso es que, en torno a su singularidad se genera mucho amor. ¿Cuál nación no ha luchado por muchos años su formación?, y ¿A cuál niño (a) no se le ha dado, en el momento de nacer, una nalgada para que llore la alegría de advenir a un nueva vida y en ambiente diferente?

La nación es como una gran familia cuya grandeza se empina sobre la solidez de los más preciados valores humanos: convivencia, respeto, solidaridad, amor, tolerancia, cooperación, identidad, esperanza, etc., estos valores actúan como partículas que convergen en un punto para integrar un todo indivisible, el cual se hace visible cuando identificamos el espacio territorial, la población, los recursos materiales que guiados por el caminar del tiempo, construyen su propia historia. No olvidemos que la historia, es la memoria de toda agrupación humana, por lo tanto, es ella quien nos da presencia.

Las raíces de una nación, las conseguimos indagando sobre las características del espacio geográfico que ocupa, su proceso de poblamiento y la formación de su alma nacional. Entendida esta última como el proceso de unificación y formación de valores sociales, espirituales, artísticos, etc. El concepto de nación está vinculado a los sentimientos y voluntad de la población, unidas por un ideal colectivo que impera en un espacio geográfico y por un tiempo histórico determinado.

La nación venezolana comenzó a formarse cuando se inicia el proceso de poblamiento indígena en ese hermoso pedazo de tierra tropical, que fue privilegiado por la naturaleza cuando le otorgó montañas como la cordillera de Mérida, llanuras como las apureñas, valles como el río Turbio, depresiones como la zuliana, océanos como el Atlántico, mares como el Caribe, lagos como el de Valencia, ríos como el Orinoco, y lagunas como la de Sinamaica, etc. Estos primitivos pobladores eran bastante heterogéneos, provenían de varias áreas culturales del continente: la Amazónica, la Andina, la de América Central y la del Caribe. Los estudiosos de este problema han diferenciado tres grandes familias: los caribes, los arawk y los timotocuicas. Los caribes ocuparon principalmente la región de las costas marítimas; los arawk, lo que es actualmente el territorio de los estados Falcón, Lara, Yaracuy y Portuguesa, y los timotocuicas, la región andina venezolana.

Estas familias indígenas se unificaron en tribus, las cuales, también marcaron sus espacios territoriales. Políticamente se organizaban en tribus gobernadas por un cacique, conocían la agricultura. Cultivaban básicamente la yuca, el maíz, el algodón, el añil, etc., y realizaban un comercio de trueque. Practicaban el politeísmo y la poligamia. Respetaban a sus ancianos y tenían un ideal colectivo. Cuando llegaron los españoles defendieron con su propia vida el territorio que ocupaban, hubo caciques que lucharon valientemente, hasta la muerte, como: Guaicaipuro, Tamanaco, Paramaconi,…

El conquistador y colonizador español, terminó por dominar a los indígenas y ocupar su territorio e imponer sus principales elementos culturales: lengua española, religión cristiana-católica, tipo de vivienda, vestido, calzado, alimentación, cultivos, actividad comercial, organización social y política. También, en este tiempo histórico y en el espacio territorial señalado, comienza un proceso intenso de mestizaje, de sangre y cultural, el cual se enriquece más tarde con la traída del negro africano en condición de esclavo.

De ese mestizaje, surge una población criolla con una cultura propia, que ama su territorio y sus costumbres, la cual comienza a unificarse y a luchar por ideales personales y colectivos.

En un determinado momento los habitantes de esta parte del mundo son reconocidos, como “americanos”, con sus diferencias regionales. En caso de Venezuela, había varios grupos: blancos, pardos, indios y negros, con muchas diferencias: sociales, políticas, económicas y culturales, pero que habitaban el mismo territorio.

A finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, en Venezuela, se había cumplido un proceso que la habilitaba para ser una nación independiente políticamente: teníamos un territorio, el que ocupaba la Capitanía General de Venezuela; una población, dividida en grupos: blancos, pardos, indios y negros; y elementos que nos unificaban, como un idioma, una religión, una forma de gobierno, algunas instituciones e ideales y valores personales y colectivos.

 

Prof. José N. Vargas Ponce

                                                              Correo: jose.vargasponce@hotmail.com

 

 

 

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¿INVIERNO LLANERO O VERANO BOREAL?

(Por qué es incorrecto denominar “Invierno” a la época de lluvias)

Prof. Freddy Morles S.*

Si la inolvidable profesora Maruja Taborda de Cedeño –lamentable y extemporáneamente fallecida hace algunos años- no estuvo equivocada durante sus enjundiosas lecciones de Geografía Física en el viejo Pedagógico de Caracas, estos diluviales aguaceros que oportunamente fertilizan nuestra tierra y atemperan el rigor de nuestro clima, constituyen la más sintomática manifestación de la estación del Verano, y no del “Invierno” como habitualmente solemos decir.

Efectivamente, la inclinación del eje de la Tierra con respecto a la órbita del planeta alrededor del Sol, genera cuatro estaciones térmicas que se producen inversamente en los dos hemisferios terrestres (Norte o Boreal y Sur o Austral): Primavera, Verano, Otoño e Invierno. Esto se debe a que la incidencia de los rayos solares se va desplazando, a lo largo del año, desde el Trópico de Capricornio en el Sur, hacia el Ecuador y el Trópico de Cáncer en el Norte, con el consecuente incremento de la temperatura el la zona afectada

En nuestro hemisferio Boreal la sucesión de las estaciones es como sigue:

-Primavera: entre el 21 de Marzo (Equinoccio de Primavera) y el 21 de Junio (Solsticio de Verano).

-Verano (período de mayor calor): entre el 21 de Junio y el 21 de Septiembre (Equinoccio de Otoño).

-Otoño: entre el 21 de Septiembre y el 21 de Diciembre (Solsticio de Invierno).

-Invierno (período más fresco): entre el 21 de diciembre y el 21 de Marzo.

(Los Equinoccios representan los momentos en que los rayos solares inciden perpendicularmente sobre el Ecuador, mientras que durante los Solsticios esos rayos inciden directamente sobre los trópicos: de Cáncer en el Norte y de Capricornio en el Sur).

En consecuencia, no hay duda de que en estos momentos nuestro Hemisferio Norte se encuentra técnicamente en plena estación de verano, y no de invierno como solemos decir equivocadamente. Los países del Sur (Argentina, Chile, etc) sí están viviendo actualmente los rigores del frío invierno austral.

Por su cercanía al ecuador, Venezuela no es afectada por el ciclo de las estaciones térmicas, como sucede en los países ubicados más al Norte o más al Sur; la temperatura atmosférica no presenta grandes diferencias entre una estación y otra; menos aun en las extensas explanadas de la región llanera, donde las altas temperaturas son una constante climática evidente.

Hay un fenómeno, empero, en el que la estacionalidad térmica manifiesta palpablemente sus efectos sobre nuestro territorio: la estacionalidad pluviométrica con su marcado período de lluvias y su abrasadora época de sequía. En efecto, el calor atmosférico genera una intensa evaporación y una zona de baja presión que atrae los vientos alisios provenientes del océano con una gran carga de humedad (la llamada “convergencia intertropical”). Esto se traduce en la concentración de grandes masas de aire húmedo que, al condensarse, generan las lluvias que caracterizan a la época de calor; es decir, al Verano.

Durante el invierno, la situación es inversa: la disminución del calor impide la formación de las masas de humedad generadoras de lluvia. Por ello, en honor a la rigurosidad científica la época de lluvias debería llamarse “Verano”, pues la sequía se corresponde, realmente, con el invierno.

La explicación a esta confusión léxica está –probablemente- en el hecho de que en las regiones mediterráneas de Europa (Ejemplo: sur de España) el período lluvioso es predominante en la época invernal; de donde derivaría la costumbre de llamar “Invierno” a la época lluviosa, que en nuestro país se produce –por el contrario- en pleno “Verano”.

*Director del Fondo Editorial de la Universidad Bicentenaria de Aragua.

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AL ARBOL DEBEMOS…

 

Prof. Freddy Morles S.*

Es un Domingo cualquiera de Marzo en ruta hacia Calabozo: con los intensos calores del mes, los araguaneyes se han despojado de su follaje para adornarse de flores amarillas. De Dos Caminos hacia el Sur, un destello de lunares dorados hiere nuestras pupilas cuando viajamos hacia la deslumbrante claridad de la llanura.

La imponente belleza de nuestro emblema vegetal (Tabebuia chrysantha) resplandece sobre el yerbazal calcinado de la sabana, y nos incita a recordar las hermosas estrofas escolares del “Himno al Arbol”, cuya sencillez no resta mérito alguno a la profunda reflexión de su mensaje.

Al árbol debemos / solícito amor

Jamás olvidemos / que es obra de Dios.

El árbol da sombra / como el cielo fe,

con flores alfombra / su sólido pie.

Sus ramas frondosas / aquí extenderá

y frutos y rosas / a todos dará.

Él es tan fecundo / rico sin igual,

que sin él el mundo / sería un erial.

No tendría palacios / el hombre, ni hogar;

ni aves los espacios / ni velas el mar.

Ni santuario digno / para la oración,

ni el augusto signo / de la redención.

No existirían flores / ni incienso ni unción,

ni suaves olores / que ofrendar a Dios.

Alfredo Pietri Daudet es el autor de la letra de esta bella oración al árbol, y Miguel Ángel Granados le dio la cadencia musical. Desde 1951, el Ministerio de Educación dispuso el último Domingo de Mayo para celebrar el “Día del Árbol”.

*Director del Fondo Editorial de la Universidad Bicentenaria de Aragua.

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¡LA GUAYANA ESEQUIBA ES DE VENEZUELA!

Prof. José N. Vargas Ponce

Los derechos de Venezuela sobre la Guayana Esequiba, los evidenciamos respondiendo las interrogantes siguientes: 1°) ¿Quiénes exploraron y ocuparon el territorio de la Provincia de Guayana incluyendo el de la Guayana Esequiba? 2°) ¿Qué hechos concretos demuestran los derechos de Venezuela sobre la Guayana Esequiba para el momento de la Declaración de Independencia, el 5 de julio de 1811? 3°) ¿Qué ocurrió entre 1811 y 1830? 4°) ¿Qué ocurrió a partir de 1830?

LA EXPLORACIÓN, CONQUISTA Y COLONIZACIÓN DEL TERRITORIO DE LA PROVINCIA DE GUAYANA INCLUYENDO EL DE LA GUAYANA ESEQUIBA FUE HECHA POR EL IMPERIO ESPAÑOL.

Cristóbal Colón, en su tercer viaje, 1° de agosto de 1498, avista por primera vez parte del territorio que posteriormente se denominaría Guayana; en efecto, en ese viaje llega a Trinidad y luego pasa frente al Delta del Orinoco. Un año después (1499), Alonso de Ojeda, Capitán español, reconoce y explora unos 1.000 kilómetros de las costas guayanesas; tres años más tarde (1502), este mismo explorador recorre las costas entre el río Esequibo y el río Orinoco. Con estos hechos se inicia el proceso de conquista y colonización de la Guayana. Antes, en 1500, Vicente Yáñez Pinzón había explorado la desembocadura del río Orinoco.

Entre 1500 y 1595. Se produjeron numerosas expediciones de reconocimiento y exploración a través del río Orinoco, que partieron de Paria, de Santa Fe de Bogotá o de Trinidad. De estas expediciones destacaron, la de Diego Ordaz, que remontó el río Orinoco hasta los Raudales de Atures, la de Jerónimo Hortal, que reconoció el Orinoco hasta el río Meta, y la del propio Antonio de Berrío, quién hizo su primer recorrido salió de Santa Fe de Bogotá y entró al río Orinoco a través del río Meta.

En 1595, fue fundada Santo Tomé, en el sitio denominado Morequito, dos leguas aguas abajo de la confluencia del Orinoco y Caroní, por Antonio de Berrío, Gobernador de la Provincia de Guayana, creada mediante Capitulación de la Audiencia de Santa Fe, el 21 de julio de 1569 a nombre del licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada y que a su muerte le fue ratificada a su sobrino político, Antonio de Berrío, mediante Real Cédula, el 15 de septiembre de 1586

Entre 1595 y 1764. Se establecieron en la Provincia misioneros Capuchinos, Jesuitas y Franciscanos, y además se produjeron incursiones de expedicionarios (comerciantes) de banderas holandesa, francesa e inglesa. En 1764, fue trasladada la ciudad de Santo Tomé al sitio de Angostura, será la futura Ciudad Bolívar. La ciudad de Santo Tomé, fue destruida y refundada varias veces, en 1629, en 1637, en 1639, en 1764,…

Históricamente la Provincia de Guayana, tiene su origen en la capitulación que obtuvo el licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada (Fundador de Santa Fe de Bogotá, en 1538) de la Real Audiencia de Santa Fe, el 21 de julio de 1569. A la muerte de Jiménez de Quesada, su sobrino político Antonio de Berrío obtuvo a su favor, el 15 de septiembre de 1586, la confirmación del rey de dicha Capitulación.

Con Berrío se inicia la exploración, el reconocimiento y la colonización del territorio guayanés. Fundó Santo Tomé de Guayana, antecedente de la actual Ciudad Bolívar, en 1595, que serviría de capital de la provincia. En 1596, su lugarteniente, Domingo de Vera, emprende una expedición que llegó hasta el río Esequibo, límite de la jurisdicción de Santo Tomé. En 1648 fue firmado el Tratado de Münster, que establece, entre otras cosas, el río Esequibo como límite entre las posesiones españolas y holandesas.

En 1762, el rey decide el reordenamiento territorial de Guayana, separándola definitivamente de Nueva Andalucía, y en 1768 aprueba la unificación de su territorio bajo una sola autoridad, mediante real cédula expedida en Aranjuez el 5 de mayo. Con este hecho se produce algo muy importante para la integración del territorio nacional: la clarificación definitiva de la ordenación de la provincia de Guayana. Este territorio abarcaba: “…por el septentrión (norte) el Bajo Orinoco, lindero meridional de las provincias de Cumaná y Venezuela; por el occidente el Alto Orinoco, el Casiquiare y el río Negro; por el mediodía (sur) el río Amazonas; y por el oriente el océano Atlántico …”.

El límite sureste de la provincia de Guayana llegaba, de acuerdo con lo dispuesto en el Tratado de Münster, firmado en 1648, entre España y Holanda, hasta las posesiones holandesas, que estaban separadas de aquellas por el río Esequibo. Para finales del Imperio español de América, Inglaterra logró adueñarse de una parte de las posesiones holandesas en Guayana, surgiendo así lo que se conoció con el nombre de Guayana Inglesa, en los linderos esequibos de la Provincia de Guayana. Desde este territorio usurpado por la fuerza a Holanda, comenzaron luego los ingleses a penetrar en el área esequiba venezolana, con pretensiones de alcanzar mayor extensión territorial para su colonia guayanesa, provocando a nuestro país los conocidos perjuicios fronterizos y las protestas del caso.

En relación con el proceso de formación de la Gobernación de Guayana, el historiador Guillermo Morón, escribió: “…Pero será a partir de Antonio de Berrío cuando se configure la Gobernación. Entre 1953 y 1731 formará parte de Trinidad-Guayana, un solo gobierno, dependiente del nuevo reino de Granada. Entre 1731 y 1762 será anexada a la Gobernación de Nueva Andalucía y a partir de 1762 adquiere rango de Gobernación y Comandancia General hasta la hora de integración a la República en 1817”. Historia de Venezuela. Tomo II. La Estructura Provincial. Caracas 1971.

En lo descrito anteriormente se evidencia que fue el Imperio español quien conquistó y ocupó el territorio de la Provincia de Guayana, cuyos límites eran el océano Atlántico, el río Orinoco, el río Negro, el Brazo del Casiquiare y el río Amazonas o Marañón. Los establecimientos holandeses datan de 1623 y se produjeron al este del río Esequibo, y de allí intentaron varias veces penetrar al oeste del referido río, siendo siempre rechazados por las autoridades españolas de la Provincia de Guayana, sólo llegaron hasta la confluencia de los ríos Cuyuní y esequibo, en la isla denominada Kikoveral, en donde fundaron un fuerte; cercano al fuerte de los españoles que se encontraba ubicado en la confluencia de los ríos Cuyuní y Mazaruni. Queda claro que el territorio guayanés al oeste del río Esequibo era posesión española.

HECHOS CONCRETOS QUE DEMUESTRAN LOS DERECHOS DE VENEZUELA SOBRE EL TERRITORIO DE LA GUAYANA ESEQUIBA PARA EL MOMENTO DE LA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA, EL 5 DE JULIO DE 1811.

El 5 de mayo de 1568, el Rey Felipe II, mediante Real Cédula crea la Provincia de Nueva Andalucía o Cumaná, la cual comprendía el territorio de la “provincias de Paria, Cumanagoto, Chacopata, Caura y Guayana”, cuyos límites eran el Océano Atlántico, el Mar Caribe, el río Orinoco, el río Negro, el Casiquiare y el río Amazonas o Marañón.

§ El 21 de julio de 1569, el Virreinato de Santa Fe de Bogotá, mediante Capitulación, crea la Provincia de Guayana, decisión confirmada por el Rey el 15 de septiembre de 1586. El territorio de esta provincia abarcaba. “…por el septentrión (norte) el Bajo Orinoco, lindero meridional de la provincias de Cumaná y Venezuela; por el occidente el Alto Orinoco, el Casiquiare y el río Negro; por el mediodía (sur) el Amazonas; y por el oriente el océano Atlántico …”.

§ En 1648, mediante la firma de la Paz de Westfalia, los holandeses se independizan de España, después de 67 años de confrontaciones; y el 30 de enero del mismo año. España, mediante la firma del tratado de Múnster, reconoce las posesiones holandesas en Guayana al este del río Esequibo. Para esta fecha, España había descubierto y explorado la América; y había explorado, conquistado y colonizado Guayana.

§ El 13 de julio de 1713, se firma el Tratado de Utrecht, entre España y Gran Bretaña, según el cual la Gran Bretaña se comprometía a respetar los territorios ocupados por los españoles en América.

§ En 1791, España y Holanda firman un Tratado de Extradición, según el cual España reconoce como holandesas las provincias del Esequibo, Demerara, Berbice y Surinam, todas situadas al este del río Esequibo. No hay reconocimiento sobre ningún territorio situado al oeste del citado río.

§ El 8 de septiembre de 1777 mediante Real Cédula del Rey Carlos III, se produce la agregación en lo gubernativo y militar a la Gobernación y Capitanía General de Venezuela de las provincias de Maracaibo, Cumaná, Guayana, Trinidad y Margarita. Es el hecho más importante en el proceso de unificación política del territorio que posteriormente constituirá nuestra República.

§ En 1799, el General Francisco de Miranda publica el mapa de “Cruz de Cano”, impreso en Londres, bajo el patrocinio del gobierno británico, en el cual aparece el río Esequibo como límite entre las posesiones españolas y las posesiones holandesas. Este hecho tiene una gran significación desde el punto de vista histórico, geográfico, político y moral, para el posterior desenlace del problema.

§ En julio de 1803, Gran Bretaña (Inglaterra) ocupa por la fuerza el territorio situado entre los ríos Esequibo y Demerara, y se mantiene allí hasta el 14 de agosto de 1814, cuando se firma el Tratado de Londres, por el que Holanda se ve obligada a ceder los establecimientos de Demerara, Esequibo y Berbice a Inglaterra, que abarcaban aproximadamente unas 20.000 millas cuadradas; o sea, alrededor de 52.000 kilómetros cuadrados. Los territorios cedidos se fusionan, y el 31 de julio de 1831 pasan a denominarse “Guayana Británica”. Todo el territorio está ubicado al este del río Esequibo.

§ En 1810, se publica en Londres un mapa donde aparece el río Esequibo como límite entre la Guayana venezolana y la Guayana holandesa. Esto es muy importante porque el hecho reconocía como límite de sus posesiones el río Esequibo.

Mapa de la Capitanía General de Venezuela (esto debería ser nuestro territorio).

Como puede evidenciarse en lo descrito anteriormente, Venezuela es dueña de la Guayana Esequiba.

EN MATERIA TERRITORIAL, ENTRE 1810 Y 1830, OCURRIÓ LO SIGUIENTE:

§ Venezuela ha venido definiendo, desde 1811, como su territorio nacional el que había correspondido a la Capitanía General de Venezuela, así lo establece en la primera Constitución. Y esto obedeció a una práctica común adoptada por todos los estadistas de las nacientes repúblicas hispanoamericanas de: invocar y aplicar un principio del Derecho Internacional Público Hispanoamericano, conocido como “Utti Possidetis Juris”. De acuerdo con este principio el territorio que debía corresponder a cada Estado en proceso de constitución era el que había correspondido a cada entidad colonial española. Por lo tanto, a nuestro país, al transformarse en Estado soberano, le correspondía el territorio que había pertenecido hasta 1810 a la Capitanía General de Venezuela; en consecuencia sus límites debían ser los mismos que correspondían a esta entidad colonial, respecto al Virreinato de la Nueva Granada, el Brasil y la Guayana Holandesa, posteriormente convertida en Guayana Inglesa.

§ En 1819, se sanciona en Angostura la Ley Fundamental de la Unión de los Pueblos de Colombia, más conocida como Ley Fundamental de Colombia, que reúne a los pueblos de Nueva Granada y Venezuela en una sola nación, denominada República de Colombia. En el artículo 5, esta ley define su territorio en los siguientes términos: “El territorio de la República de Colombia será comprendido dentro de los límites de la antigua Capitanía General de Venezuela y el Virreinato y Capitanía del Nuevo Reino de Granada”.

§ En la Constitución de la República de Colombia, sancionada en Cúcuta, en 1821, con base a la Ley Fundamental de Colombia, el territorio de la República fue definido así: “El territorio de Colombia es el mismo que comprendía el antiguo Virreinato de la Nueva Granada y la Capitanía General de Venezuela”.

§ En 1830, se disuelve la Gran Colombia y Venezuela se restablece como Estado independiente y soberano. En la Constitución sancionada ese mismo año, se dispone: “El territorio de Venezuela comprende todo lo que antes de la transformación política de 1810 se denominaba Capitanía General de Venezuela”. A raíz de la separación de Venezuela de la Gran Colombia, se inician las negociaciones para determinar las fronteras entre Venezuela y la Nueva Granada (Colombia), mediante la aplicación del principio del Utti Possidetis Juris que los dos países invocaban.

§ En 1831, Nueva Granada (Colombia), promulga una Ley Fundamental cuyo artículo 2, dice: “Los límites de este Estado son los mismos que en 1810 dividían el territorio de la Nueva Granada de las Capitanías Generales de Venezuela y Guatemala y de las posesiones portuguesas del Brasil”.

Como puede apreciarse, desde 1811, cuando Venezuela se declara República políticamente independiente; luego en 1819, cuando se crea la República de Colombia; y finalmente, en 1830, cuando Venezuela se separa de la Gran Colombia, siempre se estableció en la leyes y textos constitucionales que el territorio de la República era el mismo que ocupaba la Capitanía General de Venezuela para el momento de producirse los hechos del 19 de abril de 1810, y como para ese entonces los límites de la Provincia de Guayana llegaban hasta la margen occidental del río Esequibo, son inobjetables los derechos de Venezuela sobre la Guayana Esequiba. Por eso afirmamos. ¡La Guayana Esequiba es de Venezuela!

A PARTIR DE 1830 OCURRIÓ LO SIGUIENTE:

En 1830, se disuelve la Gran Colombia y Venezuela se restablece como Estado independiente y soberano, y en la Constitución sancionada ese mismo año se dispone: “El territorio de Venezuela comprende todo lo que antes de la transformación política de 1810 se denominaba Capitanía General de Venezuela”. España reconoce a Venezuela como República políticamente independiente, el 30 de marzo de 1845, y le reconoce como territorio el que tenía como Capitanía General de Venezuela para el 19 de abril de 1810.

En 1834, el naturalista y geógrafo prusiano Robert H. Schomburg, recibe de la Royal Geographical Society de Londres la misión de explorar el territorio de la Guayana inglesa. Ese mismo año se le encomienda la tarea de levantar un mapa de la región, es decir, una especie de inventario de los recursos naturales renovables y no renovables de la región. Su trabajo es presentado en 1835, como “Línea Schomburgk original”, que incluía 4.920 kilómetros cuadrados del territorio venezolano. Comienza la usurpación de nuestro territorio.

Línea Schomburgk original, 1835.

En 1839, el gobierno británico comisiona nuevamente a Schomburg para que elabore una línea de demarcación de la Guayana británica. Éste presenta, en 1841, una demarcación limítrofe que no se ciñe a los límites que históricamente le correspondían habían, primero, a la Guayana holandesa, y posteriormente, a la Guayana británica. Dicho proyecto partía desde Punta Barima, en la desembocadura del río Orinoco, y descendía por los ríos Amacuro y Cuyuní hasta llegar al pico Roraima, usurpando a Venezuela 141.930 Km2. Esta línea limítrofe se le conoce con el nombre de “Línea Schomburgk Extendida”. Venezuela protestó enérgicamente ante el gobierno inglés en las dos ocasiones citadas, invocando siempre sus legítimos derechos y solicitando el arreglo por la vía diplomática.

Línea Schomburg Extendida. 1841.

En 1850, se celebra un Convenio entre Venezuela e Inglaterra, mediante el cual se obligan a no hacer nuevas colonizaciones en el territorio en litigio, sin un acuerdo especial al respecto. Sin embargo el gobierno británico despreciando los reclamos de Venezuela y desconociendo este convenio, publicó en 1877, el mapa conocido con el nombre de “Herbert”. Era una alteración de la línea Schomburg, mediante el cual se usurpaban 167.830 Km2 del territorio en litigio, olvidándose que ellos mismos habían reconocido, en mapas y documentos anteriores, como territorio venezolano, todo el alto Barima y todo el Cuyuní, desde sus fuentes hasta la desembocadura del Otomag.

Mapa publicado por gobierno inglés en 1877.

A pesar del Convenio de 1850, Inglaterra violó constantemente el territorio en litigio, hasta tal extremo que el Presidente de Venezuela, General Antonio Guzmán Blanco, se vio obligado, el 20 de febrero de 1887 a romper relaciones diplomáticas con dicho país, con base en las siguientes razones:

§ Negativa británica a reparar 108 agravios.

§ Continuas y reiteradas violaciones al territorio venezolano.

§ Actitud inglesa de decidir unilateralmente sobre cuestiones que competían a ambas naciones.

§ Declararse condueña del Orinoco y apoderarse del caño Barima.

§ Negativa británica en aplicar el arbitraje adoptado en 1827 y1871 para solucionar cuestiones de límites con los estados Unidos de Venezuela.

§ Violación del acuerdo del 18-11-1850, que garantizaba la extensión del territorio disputado.

§ Oposición británica al establecimiento de un faro en Punta Barima por parte de Venezuela.

§ Incesantes e ilegales avances desde el Esequibo al Pomarón, al Moroco, al Guainía, al Barima y al Amacuro; e

§ Haber Gran Bretaña “vulnerado los derechos de la soberanía e independencia de Venezuela, privándola de la más santa e inviolable de las propiedades de una nación, a saber, la de su territorio.

Impotente Venezuela ante el poderío militar de los ingleses y su cínica actuación, denuncia el 12 de mayo de 1887, la violación, por parte de Gran Bretaña, de la Doctrina de Monroe, por las continuas invasiones al territorio venezolano de la Guayana. Esta denuncia se hizo a pesar de que tres años antes Estados Unidos de Norteamérica había opinado que la referida Doctrina no era aplicable al caso de Venezuela. Sin embargo, en 1895, el presidente estadounidense Grover Cleveland, expresaba “… los llamamientos hechos en el sentido de magnanimidad y de justicia a una de las grandes potencias mundiales, en lo tocante a sus relaciones con otro país pequeño y comparativamente débil, no hayan producidos mejores resultados. Después de haber trabajado lentamente por muchos años tratando de convencer a la Gran Bretaña de que accediese a someter tal disputa a arbitraje imparcial, convencidos finalmente de que rehúsa hacerlo así, no nos resta sino aceptar tal situación y encararla tal como se presenta… constituirá el deber de los Estados Unidos, resistir por todos los medios a su alcance … la apropiación por parte de Gran Bretaña de cualesquiera territorios o el ejercicio de jurisdicción gubernamental sobre territorio alguno que … pertenezca de derecho a Venezuela”.

Además solicitó al Congreso de su país la integración de una Comisión que se encargara de investigar todo lo relacionado a los límites de Venezuela con la Guayana británica. Esto trajo como consecuencia que se integraran dos comisiones: una por Estados Unidos de Norteamérica y otra por Venezuela. Tal decisión obligó a Inglaterra a aceptar, en febrero de 1896, la iniciación de las negociaciones para la firma de un Tratado de arbitraje que decidiría sobre el territorio en litigio. Las negociaciones se llevaron a cabo entre el gobierno británico y el Secretario de Estado estadounidense, sin la participación de Venezuela, otra humillación a nuestra soberanía.

Las negociaciones, llevadas a cabo sin la participación directa de Venezuela porque fueron realizadas entre el Gobierno británico y el secretario de Estado estadounidense, concluyeron el 12 de febrero de 1897, con la firma en la ciudad de Washington del Tratado de Arbitraje, con evidente desventaja para el país. Se firmó con la finalidad de lograr el arreglo amistoso de la controversia limítrofe entre Venezuela y la Guayana británica.

Los límites lo fijarían cinco jueces, dos por Venezuela, dos por Gran Bretaña y un quinto nombrado de común acuerdo por las partes.

Los jueces que defenderían los intereses venezolanos, eran de nacionalidad norteamericana de acuerdo con el Tratado de arbitraje, en cambio los jueces que defenderían los intereses británicos eran de esa nacionalidad. El quinto juez, que tenía la gran responsabilidad de decidir, era de nacionalidad rusa, la cual, estuvo parcializada a favor de Inglaterra. La composición del Tribunal fue la siguiente:


Nombre.

Nacionalidad.

Función.

Frederik de Marteus

Rusa

Presidente de la Comisión

Melville Weston Fuller

Norteamericana

Representante de Venezuela

Josiah Brewer

Norteamericana

Representante de Venezuela

Lord Collins

Inglesa

Representante de Inglaterra

Lord Russell

Inglesa

Representante de Inglaterra

El Tribunal se reúne en París, en enero de 1899 y el 3 de octubre de 1899, es dictado el Laudo que fija los límites entre Venezuela y la Guayana inglesa. Nuestro país jamás ha reconocido la validez de este Laudo y lo ha calificado de “ilegal e injusto y, en consecuencia, sin validez, porque el mismo fue producto de una transacción política previa entre Inglaterra y Rusia”.

Es muy importante destacar el momento histórico que vivía Venezuela para ese entonces, el cual podríamos resumir así: alzamiento del General José Manuel Hernández (1897), Revolución Restauradora de Cipriano Castro (1899) y bloqueo a nuestros puertos por Alemania, Italia y la propia Inglaterra, debido al incumplimiento de obligaciones contraídas por Venezuela con esas naciones. Algunas de las verdades que invalidan el Laudo de 1899, son las siguientes:

§ Inglaterra no admitió como válido el principio del “Utti Possidetis Juri”; pero entró en contradicción cuando alegó que 50 años valen como título jurídico sobre el territorio.

§ El Tratado de arbitraje fue aceptado bajo presión, ya que el Presidente del Tribunal amenazó que, de no aceptarse el límite propuesto por Inglaterra, él se mostraría de acuerdo con llevar la frontera hasta las bocas del Orinoco.

§ La exclusión de venezolanos en la integración del Tribunal, por conveniencias inglesas, demuestra la parcialidad e injusticia con que actuaría dicho organismo.

§ El laudo arbitral fue, a todas luces, ilegal, puesto que los jueces al dictar sentencia no fueron imparciales y las componendas políticas privaron por encima del derecho.

§ Inglaterra, primero obstaculizó el trabajo de la Comisión investigadora y después el del Tribunal, ocultando y adulterando cartas y mapas.

§ Con el Laudo se usurparon a Venezuela 167.830 Km2.

LÍMITES DE VENEZUELA CON LA GUAYANA INGLESA, SEGÚN EL LAUDO DE 1899

Fuente. Tomados de la Gran Enciclopedia de Venezuela. Tomo II. Editorial Globe. 1998. Obsérvese con mucha atención nuestra frontera marítima. Límites actuales.

Los alegatos que presentó Venezuela ante la Comisión arbitral, evidencian nuestros derechos geográficos e históricos sobre el territorio en litigio, para ello lo dividió en cuatro zonas: 1°)Parte donde desagua directamente el río Orinoco, más abajo de la desembocadura del río Caroní. 2°)Parte situada entre el este del río Esequibo, el Moroco al noroeste, y las montañas del Imataca al suroeste, que desagua en el Atlántico. 3°)La hoya interior del Cuyuní-Mazarini; y 4°)Desde la unión del Cuyuní-Mazarini y el Esequibo hacia el sur, que forman la alta hoya de desagüe del Esequibo. Entre los alegatos destacan:

§ España fue la primera nación que tomó posesión de la América del Sur, que descubrió y exploró la Guayana; que fundó establecimientos en los ríos Orinoco y Esequibo; que ocupó, como un todo, la Guayana y que ejerció dominación exclusiva sobre esta zona.

§ Para el 30 de enero de 1648, fecha de la firma del Tratado de Münster, la única posesión holandesa en el Esequibo era la isla conocida con el nombre de Kykoveral. Por el Tratado de Münster, España reconoce las posesiones holandesas en la zona, que no incluían ningún territorio al oeste del Esequibo.

§ El 13 de agosto de 1814, mediante la firma del Tratado de Londres, Holanda cedió a los ingleses los establecimientos de Demerara, Esequibo y Berbice, todos el este del Esequibo; y 1845 España reconoce a Venezuela como país políticamente independiente, cuyo territorio sería el que ocupaba la Capitanía General de Venezuela para 1810. Inglaterra usurpa territorios de la Guayana Venezolana muchos años después de estas fechas (1880, 1884, 1886, …).

§ El descubrimiento da derecho a proteger el territorio descubierto, durante un tiempo razonable, y si va acompañado de pública reivindicación de soberanía, confiere un título completo de propiedad. El no uso no significa abandono. La propiedad de la boca de un río no da por sí misma título a la vertiente.

§ Ninguna posesión derivada de una violación de un tratado puede invocarse como título para ejercer la soberanía sobre lo ocupado.

§ La línea fronteriza es la que principia en la boca del río Esequibo; corre de allí hacia el sur, a lo largo de la vaguada de dicho río, hasta la unión con los ríos Cuyuní-Mazarini; de allí alrededor de la isla Kykoveral, dejándola al este; de allí a lo largo de la vaguada de dicho río Esequibo hasta la línea fronteriza, que separa el territorio de los Estados Unidos de Venezuela del territorio de los Estados Unidos del Brasil.

Conocida la teoría británica sobre la controversia limítrofe, Venezuela presenta un contra-alegato, que en esencia ratifica lo que históricamente ha sido su posición al respecto. Destacan, entre otros aspectos, los siguientes:

§ La primera colonización fue de España. La presencia holandesa en el Esequibo fue mucho después que España perfeccionara su ocupación.

§ Gran Bretaña no habla de ocupación formal holandesa en la costa occidental del Moroco; indica la presencia de almacenes holandeses; sin demostrar dicha presencia; pero sí admite la dominación española en los ríos Cuyuní-Mazaruni.

§ Gran Bretaña presenta el tráfico comercial holandés como dominación, pero no dice que hubieran mantenido jurisdicción sobre el territorio en litigio. Además olvida que los españoles, los franceses y los propios ingleses también participaron en ese tráfico comercial, y que España siempre prohibió a naciones extranjeras el tráfico comercial en esta zona y en sus dominios en general.

§ Los ingleses alegan que los holandeses ejercían autoridad sobre los indios; sin embargo, los holandeses siempre ordenaron a sus oficiales mantenerse neutrales en las luchas tribales. Donde hay neutralidad no hay soberanía.

§ Gran Bretaña nunca pudo demostrar dominación holandesa sobre el territorio en litigio.

A pesar de los alegatos y contra-alegatos de Venezuela, y de la claridad de sus derechos geográficos e históricos sobre el territorio en litigio, el Tribunal Arbitral decidió arbitrariamente a favor de Inglaterra. Benjamín Harrison, Ex-presidente de los Estados Unidos, y abogado de Venezuela. al exponer los argumentos de nuestro país afirmó de manera enfática que “… le era muy difícil convencerse que cualquier inglés pudiera servir de árbitro imparcial en un asunto en que se tratase de la soberanía sobre tierras reclamadas por Inglaterra como suyas …”.

Venezuela, jamás ha reconocido la validez del Laudo Arbitral de 1899. La falta de objeción al producirse el veredicto obedeció a razones derivadas de la actuación política interna que vivía nuestro país y a la posición de Inglaterra de llevar los límites hasta las bocas del Orinoco, en caso de reactualizarse el litigio fronterizo. En muchas ocasiones, Venezuela ha dejado oír su voz de protesta ante instituciones internacionales, donde ha fijado su posición de no aceptación del mencionado tratado.

En el año de 1992, el Canciller venezolano Marcos Falcón Briceño, lleva de nuevo el caso ante la Naciones Unidas, reviviendo así el litigio. Inglaterra ante la presión ejercida acepta la revisión del caso. Posteriormente en reunión efectuada en Ginebra, en marzo de 1966, se decidió designar una Comisión con representantes de Venezuela, Inglaterra y la Guayana Británica que se abocaría a la solución pacífica del problema en el término de cuatro años.

La reactualización del caso es aparentemente tardía; pero en realidad es una consecuencia de una de las condiciones acordadas por Estados Unidos e Inglaterra, en la cual se estipulaba que la documentación sobre la que se fundamentaría el Arbitraje debía permanecer secreta durante 50 años; es decir, hasta el año de 1949.

El vencimiento de este plazo, unido a otros elementos, tales como los expuestos seguidamente, constituyen las circunstancias sobresalientes que provocan dicha reactualización:

§ La aparición del memorando del señor Severo Mallet Présvot, exsecretario de la Comisión de Límite, designado por el gobierno norteamericano y Consejero de nuestro país en el arbitraje de 1899. Dicho documento, escrito por Mallet Présvot en 1944 y publicado en1949 por expresa disposición de éste, considera que el Laudo Arbitral fue una componenda política, obra de la presión frente a la justicia, un compromiso de trastienda por el cual “tres jueces que tenían la mayoría dispusieron del territorio de Venezuela, porque los dos jueces británicos no estaban actuando como jueces, sino que lo hacían como hombres de gobierno, como abogados”.

§ Los testimonios del juez Harrison, Ex-Presidente de los Estados Unidos, del Ex-Secretario de Estado del mismo país. etc, que no dejan lugar a dudas acerca del despojo de que había sido objeto el Estado venezolano.

§ La recopilación y revisión, profunda y minuciosa, de la documentación relativa al arbitraje, por parte de la Cancillería venezolana.

El acuerdo de Ginebra (marzo de 1966), que tenía como propósito buscar “…soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia entre Venezuela y el Reino Unido, surgida como consecuencia de la contención venezolana de que el Laudo Arbitral de 1899 sobre la frontera entre Venezuela y la Guayana Británica es nulo e írrito…”, establecía que se designara una Comisión Mixta que debía actuar durante cuatro años y presentar informes a ambos gobiernos cada seis meses. Si al cabo de cuatro años no se llegaba a la solución satisfactoria del problema, éste debía resolverse por los medios pacíficos previstos en la Carta de las Naciones Unidas.

El problema se complicó porque en mayo de 1996, Inglaterra le concedió la independencia política a la Guayana Británica, la cual pasa a constituir a la República de Guyana.

La nueva República de Guyana trató de evadir la negociación y de obstaculizar las gestiones, de acuerdo con lo establecido en el Acuerdo de Ginebra, y Venezuela consideró que el momento no era propicio para la aplicación del mismo. Con ese criterio se negoció y suscribió con Guyana el Protocolo de Puerto España, en junio de 1970, mediante el cual se congelaban las conversaciones por un lapso de doce años.

En diciembre de 1981, el gobierno de Venezuela anunció al gobierno de Guyana su decisión de no seguir aplicando el Protocolo de Puerto España, el cual cumplía los doce años el 18 de junio de 1982, en consecuencia la controversia vuelve a regirse por el Acuerdo de Ginebra y por los medios de solución pacífica de la Carta de las Naciones Unidas.

Desde 1982 hasta nuestros días, ambos países han continuado buscando salidas al problema sin llegar a un acuerdo que satisfaga a ambas naciones.

Prof. José N. Vargas Ponce.

jose.vargasponce@hotmail.com

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VACACIONES, TURISMO INTERNO Y APRENDIZAJE.

 

Prof. José N. Vargas Ponce

Cuando hablamos de vacaciones podemos llegar a conclusiones muy interesantes, como: 1°) Después de una larga y agotadora jornada de estudio o de trabajo, son necesarias. 2°) Son una magnífica oportunidad para disfrutar en familia, y para el descanso y la recreación. 3°) Las vacaciones escolares marcan pautas para las vacaciones del resto de los integrantes del grupo familiar. Generalmente son aprovechadas para hacer turismo nacional e internacional. 4°) Es muy importante la programación de las vacaciones para aprovechar al máximo el tiempo libre, parte de esa programación debe incluir la elaboración de una lista de las cosas a realizar. 5°) Cuando se hace turismo se puede aprender mucho sobre aspectos geográficos, históricos, culturales, etc. Por eso se debe agudizar la observación y curiosidad.

Las vacaciones, es una oportunidad para hacer turismo y el turismo involucra la participación laboral de muchas personas, es una actividad que dinamiza la economía del país donde se realiza, porque el turista demanda: alimentación, transporte, alojamiento y comunicación y otros servicios en instalaciones recreativas, comerciales y financieras. El turista generalmente tiene dinero para gastar. Nadie hace turismo para pasar calamidades. Además, los paquetes turísticos representan un menor desembolso monetario.

La actividad turística se ha convertido en una verdadera industria, estimulada, promocionada y protegida por los Estados. Cuando se realiza dentro un mismo país, se llama turismo nacional y cuando se desarrolla entre países diferentes se llama turismo internacional. Las opciones que atraen al turista son diversas: bellezas naturales; centros recreacionales de playa y de montaña; sitios históricos; grandes ciudades con atracciones comerciales, artísticas y culturales.

En Venezuela, contamos con excelentes opciones para hacer turismo: bellezas naturales, parques nacionales, buenas playas, una importante red vial, buenos aeropuertos, hoteles, posadas y campamentos recreacionales, importantes centros urbanos, sitios históricos, un rico folklore y artesanía, una variada gastronomía y un pueblo hospitalario y abierto al visitante.

Las costas marítimas de Venezuela, ofrecen grandes opciones para el turismo de playa, muchos de los balnearios tienen playas que son como piscinas naturales. Si hacemos un recorrido de oeste a este, podríamos citar tres bellezas: el parque nacional morrocoy en el occidente, las playas de las bahías de Turiamo, Cata, Cuyagua y Puerto Maya, en el centro-norte y el parque Mochima en el oriente. Existen muchas más y con condiciones diversas, para que el vacacionista escoja.

El Parque Nacional Morrocoy, se localiza al oriente del estado Falcón. Alberga una fauna y flora sorprendente. Todo el parque es un complejo formado por playas, cayos, formaciones coralinas, manglares y albuferas, sus aguas son tranquilas y cristalinas, comparables con las mejores del Caribe, donde pueden practicarse deportes acuáticos y realizarse paseos en lanchas. Además, tiene un refugio de fauna: “Cuare”. Al Parque se accede fácilmente por vía terrestre, carretera nacional Morón-Coro.

Las playas de las bahías de Turiamo, Cata, Cuyagua y Puerto Maya, pertenecen al litoral del estado Aragua muchas de ellas son ensenadas naturales de gran belleza: arena fina, aguas cristalinas y tranquilas y abundancia de cocoteros. Hay playas urbanas, como: Cata, El Playón, Choroní, Puerto Maya y solitarias, carentes de servicios, como: Catica, Cuyagua, Ciénaga de Ocumare. A estas playas se accede desde Maracay, por las carreteras Maracay-Ocumare de la Costa y Maracay-Choroní.

El Parque Mochima, tiene una superficie de 94.935 has, la cual se distribuye en 42% de tierra continental, 6% de tierra insular y 52% de superficie marítima, ocupa parte del litoral de los estados Sucre y Anzoátegui, desde Barcelona-Puerto La Cruz hasta Cumaná. En este parque se ubican numerosos golfos, bahías, ensenadas, penínsulas y cayos, cuenta con playas excelentes, pero del conjunto destacan: Playa Arapito y Playa Colorada.

Además, no debemos dejar de mencionar a Nueva Esparta, estado insular y Puerto Libre, integrado por las islas de Margarita, Coche y Cubagua; y Los Roques, archipiélago que forma parte de las Dependencias Federales.

Margarita, cuenta con una excelente red vial, con Puerto y Aeropuerto Internacional, con buena infraestructura hotelera y con excelentes playas y ofertas gastronómicas, recreativas y comerciales. Abundan los monumentos históricos y son particularmente atractivos los atardeceres de la Bahía de Juan Griego.

Los Roques, es un archipiélago integrado por 42 cayos, tiene una superficie de 221.120 has y está localizado al norte del estado Vargas a 166 Km. del litoral. El Gran Roque, es su isla principal. Es el único atolón coralino de la América del sur, el agua de sus playas es cristalina, son poco profundas y la arena es blanca. En ella habitan: aves, camarones, corales, esponjas, cangrejos, langostas, tortugas y peces. Tiene buenas posadas y un pequeño aeropuerto.

La Sierra Nevada de Mérida, ocupa parte de los estados Mérida y Barinas. Las cosas de este Parque Nacional que más atraen al turista son: los altos picos, por ejemplo el Pico Bolívar (5.007m), es el más alto de Venezuela y el Pico Humboldt (4.942m); las nieves perpetuas ubicadas en la cima de los picos; la variedad climática, representada por los pisos de temperatura; las numerosas lagunas de origen glaciar; la gran variedad de fauna y flora; el teleférico de Mérida; las zonas cultivadas en los valles y terrazas fluviales y la belleza de las ciudades y pueblos.

El Parque Nacional Dinira, tiene una superficie de 45.328 has. Protege las cabeceras del río Tocuyo y ocupa parte de los estados: Lara, Trujillo y Portuguesa. Es uno de los muchos sitios del estado que puede ser visitado, se forma por la confluencia de cuatro valles, en él pueden observarse lagunas de origen glaciar, cascadas como, El Vino y Humocaro, terrazas que se utilizan para la agricultura y una vegetación heterogénea, donde predomina el bosque, la sabana y el páramo.

Henri Pittier, primer Parque Nacional creado en el país. Fue creado originalmente en 1937, con el nombre de Rancho Grande y rebautizado en 1953, con el nombre de Henri Pittier, ocupa parte de los estados Aragua y Carabobo, es una orografía irregular, en él habitan más del 40% de las especies de avifauna del país. Tiene una gran variedad de vegetación, donde domina el bosque tropical. Posee una estación biológica experimental: “Rancho Grande” y puede ser observado al transitar desde Maracay por las carreteras de Choroní y Ocumare de la Costa.

El Parque Nacional El Ávila, fue creado mediante decreto del 12 de diciembre de 1958, ocupa parte desde los estados Vargas, Miranda y Distrito Capital, desde la quebrada de Tacagua hasta Guatire. Tiene una gran variedad de flora, fauna e hidrografía y una superficie de 85.192has. Posee tres Picos: El Ávila, La Silla de Caracas y el Naiguatá, que es el más alto de la Cordillera de la Costa, con 2.765m. La influencia climatológica de este Parque sobre la ciudad de Caracas es importante.

En este parque están enclavados el hotel Humboldt, al cual se accede a través del Teleférico de Caracas o por carretera, utilizando vehículos de doble tracción y el pueblo de Galipán, donde son importantes los cultivadores de flores y las posadas turísticas. También se puede acceder desde Macuto. Existen caminos históricos que comunican el valle de Caracas con el litoral, como el llamado “Camino de los Españoles”, al cual se accede desde la Puerta de Caracas, en La Pastora y termina en la Guaira, en su recorrido se hallan varias ruinas coloniales.

La Guayana, constituye uno de los grandes destinos turísticos de Venezuela, representa el 45% de la superficie nacional, pero apenas concentra el 6% de población. Es una de las formaciones geológicas más vieja de Planeta, de la era Precámbrica; las morfologías que la integran son las Penillanuras, la Gran Sabana y los Tepuyes. Lo impresionante de estas formaciones, acompañadas de su riqueza vegetal, animal e hidrográfica son motivaciones suficientes para visitarla.

El Parque Nacional Canaima, ocupa parte del sureste del estado Bolívar, tiene una superficie de 3.000.000 has, es una gran cuenca hidrográfica, cuyos ríos forman numerosos saltos de agua y cascadas, cuyo principal colector es el río Caroní. Debe su nombre a la laguna de Canaima y puede dividirse en dos grandes secciones, la oriental, constituida por la meseta de la Gran Sabana y la occidental donde se localiza el Salto Ángel.

Canaima, es el territorio de los indios Pemones; aquí se localiza el salto de agua más alto del mundo, el “Salto Ángel”, con 979 metros de caída libre y varios saltos más, como: Kukenán con 610 metros de caída libre, Churún-merú, Cortina, Kamá-merú y Aponwao. Los numerosos Tepuyes, las grutas o cavernas y la riqueza de su flora y fauna complementan su extraordinario paisaje.

Los Tepuyes son como islas ecológicas. Constituyen moles rocosas, de cimas tabulares, paredes verticales y amplio piedemonte, con abundante vegetación y fauna. El “Cerro Autana”, es un tepui emblemático, está localizado en el estado Amazonas, al este del río Orinoco; al contrario de los demás presenta irregularidades en su cima. Está atravesado por una cueva tallada de cuarcita que es su mayor atractivo. Es tierra de los indios Piaroas.

El Orinoco, primer río de Venezuela y tercero de la América del sur, nace en el estado Amazonas, en los límites con la República del Brasil, muy cerca de la cumbre del cerro Delgado Chalbaud. Su primer recorrido lo hace con rumbo norte, para luego doblar al noreste e ir a desembocar mediante un Delta en el océano Atlántico, después de recorrer 2.140 Km. Su extensión, anchura, caudal, tipo de desembocadura, riqueza vegetal y animal tanto en sus márgenes como en sus aguas, constituyen por sí solo una maravilla natural.

El Puente Angostura, Ciudad Bolívar, Ciudad Guayana, el Parque Cachamay, la confluencia de los ríos Caroní y Orinoco, la zona industrial de Matanzas y las instalaciones de la Represa del Guri, son expresiones geográficas donde se combinan los elementos naturales con los elementos culturales del paisaje dignos de admirar y valorar. Una de las cosas que más impresiona al mirar estos paisajes son los volúmenes de agua dulce que es capaz de generar la naturaleza.

La llanura espera al visitante. “La llanura es bella y terrible a la vez; en ella caben holgadamente, hermosa vida y muerte feroz. Ésta acecha por todas partes; pero allí nadie le teme. El llano asusta; pero el miedo del Llano no enfría el corazón; es caliente como el gran viento de su soleada inmensidad. Como la fiebre de sus esteros. El Llano es tierra abierta y tendida, buena para el esfuerzo y la hazaña, toda horizonte como la esperanza, toda caminos, como la voluntad”. Doña Bárbara, de Don Rómulo Gallegos.

La llanura venezolana, es un extenso paisaje geográfico que ocupa el centro de Venezuela, el más joven de todos, representa el 35% de la superficie y el 16% de la población nacional. Su relieve plano, interrumpido por los bosques de galería, bajíos, esteros, lagunas, caños y por numerosos ríos que bajan de las estribaciones de las cordilleras de los Andes y de la Costa, su vegetación de gramínea y su fauna silvestre, son motivos que atraen la atención del visitante.

Hay muchos elementos que terminan de moldear la belleza de los Llanos, como: los médanos del Capanaparo, los esteros de Camaguán, los garceros, el caudal de los ríos, los embalses de agua, el pastoreo y ordeño y su alegre folklore. El Cinaruco y el Capanaparo, son dos soberbios ríos de los llanos bajos apureños, a donde puede llegarse por carretera asfaltada, allí se pueden observar los médanos formados por la acción del viento, son de arena blanca y fina. Pueden alcanzar hasta diez metros de altura. Los esteros de Camaguán, es uno de los paisajes más admirados de la llanura venezolana, localizados entre las ciudades de Calabozo y Camaguán, del estado Guárico, a orillas de la carretera. Es una sucesión de esteros poblados por palmares que se inundan e intercomunican durante la estación de lluvia. Atraen muchas especies de fauna, sobre todo aves. Allí se combina el paisaje terrestre con el espacio atmosférico para exhibir un panorama excepcional.

Las Cuevas o Cavernas Naturales también son lugares turísticos, han sido originadas por la acción de las aguas subterráneas sobre formaciones de rocas calizas; las estalactitas y estalagmitas, en el techo y en el piso de las cavernas, son las formaciones características. Los estados de Venezuela donde se ha localizado la mayor cantidad de cavernas, son: Bolívar, Monagas, Miranda, Falcón y Zulia. El principal habitante de estas cavernas, es un ave llamada Guácharo. Hemos explorado 172 Km. de Caverna. Hay cuevas o cavernas que son emblemáticas, en primer lugar lo ocupa la Cueva del Guácharo, localizada en el macizo de Caripe, estado Monagas; la Cueva del Samán, ubicada en la Sierra de Perijá; la Cueva de la Quebrada del Toro, localizada en el Municipio Unión del estado Falcón; la Cueva Alfredo Jahn, ubicada en región de Barlovento, estado Miranda y las Cuevas abiertas sobre cuarcitas en los Tepuyes de la Guayana, como la de Roraima y el Autana.

Los paisajes áridos venezolanos también tienen su propia belleza, es el caso de los Médanos de Coro, cuyo valor turístico es inmenso, se presenta a la vista del observador como un desierto tropical, ocupa principalmente el cuello de la Península de Paraguaná. Su formación proviene del fondo del Golfo de la Vela, pues de allí vienen principalmente las arenas que los integran, estas son arrastradas por las corrientes marinas y depositados en las costas, de donde son esparcidas por la acción constante de los vientos alisios, formando los médanos que puede alcanzar hasta 20 metros de altura.

El litoral caribeño y del golfo de Venezuela, presenta secciones bastantes áridas, con temperaturas elevadas, lluviosidad escasa, vegetación xerófila y suelos arenosos, la península de Araya, en el estado Sucre, es un buen ejemplo, a ella se accede por vía terrestre desde la ciudad de Cariaco o por vía marítima desde Cumaná. Araya, es un paisaje impresionante, con sol ardiente y vientos constantes y tres riquezas: playas, la pesca y salinas.

Tenemos dos lagunas extraordinarias y dos lagos emblemáticos. La laguna de Tacarigua, localizada entre los ríos Cúpira y Guapo, es rica en manglares de diversos tipos y colorido, en avifauna, como: pelícanos, tijeretas de mar, corocoras, cotúas, flamencos y garzas blancas y en peces, entre ellos: lebranche, lisa, róbalo, lenguado,… Hacia el mar la bordea una extensa playa, con muchos cocoteros y uva de playa. A ella se accede fácilmente desde la carretera hacia oriente. La Restinga, está localizada entre un estrecho cordón litoral arenoso al norte y el territorio del sur de la isla de Margarita, se presenta como una sucesión de pequeñas lagunas, separadas por manglares y comunicadas por canales; es de agua salobre. Los manglares son de varios tipos: rojo, negro, blanco y botoncillo; tiene aves características, como: la soisola de Margarita, el patico zumbador, la tijereta de mar, las garzas azul y real, tortolitas y alcatraz. Se recorre en pequeños botes, “Fuera de Bordas”. El lago de Maracaibo, tiene una superficie aproximada de 14.000Km, es una cuenca hidrográfica que recoge las aguas que bajan de las cordilleras de Mérida y de Perijá. La llanura lacustre que lo bordea, la vegetación abundante, sus extensas playas, la cantidad de torres petroleras y el Puente General Rafael Urdaneta, que comunica su parte oriental con la occidental, conforman un paisaje geográfico de extraordinario belleza. A esto se suma el relámpago del Catatumbo, fenómeno natural que se observa al suroeste del Lago. El Lago de Valencia, es un hermoso paisaje que reparte su litoral entre los estados: Carabobo y Aragua, es una cuenca endorreica, de origen tectónica. Ha dado lugar a una fuerte actividad económica de tipo agrícola e industrial y a una gran concentración de la población, en la región, donde destacan las ciudades de Valencia y Maracay. Tiene una superficie de 3.140 Km. y una profundidad de 32m.

La Arqueología ha ido descubrimiento testimonios de nuestro pasado remoto, que incorporados a nuestro acervo cultural contribuyen a fortalecer nuestra identidad. Cuando vacacionamos, debemos estar pendientes de estos hallazgos, citaremos algunos de ellos, con su respectiva ubicación: la Formación Urumaco y la Quebrada Taima-Taima en el estado Falcón; el Geoglifico de Chirgua, en el estado Carabobo; Las pinturas rupestres de las Galeras del Cinaruco, en estado Apure; los petroglifos de Bolívar, Amazonas, Miranda, Aragua, Trujillo, Barinas, Carabobo y Vargas; los montículos y calzadas de Barinas y el cementerio de Quibor.

Del poblamiento indígena, quedan tres grandes testimonios: el palafito, que podemos observarlos a plenitud en la Laguna de Sinamaica del estado Zulia; la churuata y el shabono, que aún quedan en Bolívar y Amazonas.

Uno de los grandes acervos culturales de todo pueblo es su testimonio arquitectónico. La arquitectura colonial es prolija. Sus principales manifestaciones son las iglesias, por ejemplo: San Antonio de Maturín y la catedral de Caracas; las ruinas de misiones, castillos y fortalezas, testigos mudos de esa época, por ejemplo: Nueva Cádiz-Cubagua, los castillos de Margarita, Cumaná, Puerto Cabello y las misiones del Caroní; y los cascos históricos de muchas ciudades, son emblemáticos: La Guaira y Santa Ana de Coro.

En la arquitectura colonial se aprecia la cotidianidad histórica de esta etapa. La casa de la Compañía Guipuzcoana, refleja la importancia de la actividad comercial; la hacienda La Vega, refleja la importancia de agricultura; la cantidad de iglesias evidencian la importancia de la religión. Cuando visitemos un pueblo o ciudad que haya sido fundado en el período colonial es importante conocer la plaza Bolívar y allí podemos apreciar la arquitectura de ese periodo: Iglesia, Concejo Municipal y la propia plaza.

Una etapa de transición. Al desintegrarse la República de Colombia, comienza con muchos tropiezos el proceso de integración de la república de Venezuela, de esa época, hubo construcciones emblemáticas: Palacio Federal Legislativo, Teatro Nacional, Teatro Municipal, Iglesia de Santa Teresa, Palacio de Miraflores, Villa de Santa Inés.

Son numerosas en el país las creaciones arquitectónicas realizadas en el siglo XX (erupción de la modernidad arquitectónica), las cuales han enriquecido nuestro acervo cultural, citaremos algunas que constituyen verdaderos emblemas nacionales: Urbanización del Silencio, Torres del Centro Simón Bolívar, Complejo Cultural Teresa Carreño, Autopistas y Avenidas, Ciudad Universitaria de Caracas, Avenida los Próceres, Puentes sobre el Lago de Maracaibo y sobre el río Orinoco,…

Prof. José N. Vargas Ponce

Jose.vargasponce@hotmail.com

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REFLEXIONES, CITAS E INTERROGANTES SOBRE EVALUACIÓN Y CALIDAD EDUCATIVA.

Prof. José N. Vargas Ponce

La evaluación, “es el proceso de delinear, obtener, procesar y proveer información válida, confiable y oportuna que nos permita juzgar el mérito o valía de programas, procedimientos y productos con el fin de tomar decisiones”. Pedro Ahumada Acevedo. La Evaluación en una Concepción de Aprendizaje Significativo. Universidad Católica de Valparaíso-Chile.

La evaluación es una acción de la vida cotidiana del ser humano que está presente en todas sus actividades y se hace necesaria en aquellas que son relevantes. Ha evolucionado como parte del proceso del propio desarrollo de la civilización; pero la razón de ser de la evaluación es servir a la acción. Podríamos decir que contemporáneamente hemos ido definiendo y redefiniendo el concepto, según sea el área a la cual lo aplicamos. En el caso de la acción educativa, la evaluación está estrechamente ligada al concepto de calidad, esto conduce a que los principios de continuidad y de formación sean absolutamente necesarios.

El concepto de evaluación en los sistemas educativos ha evolucionado, desde la concepción del juicio que emitía el evaluador hasta la concepción de la toma de decisiones en base a un proceso de recolección de información, pasando por la concepción de medición en base a objetivos determinados. La acción de evaluar es indisoluble al principio de continuidad; fuera de este marco lo que podría haber es medición de aprendizaje.

La evaluación es un proceso que no se debe separar de los conceptos de calidad y de superación o progreso. Por eso está presente en todas las instituciones, cualquiera sea su naturaleza: económica, social, religiosa, jurídica, cultural o educativa. De allí que en educación hablemos cotidianamente de evaluación institucional y de evaluación de los aprendizajes.

La evaluación es un proceso que se cumple a medida que se va desarrollando el proceso enseñanza-aprendizaje. Nunca podrá ser una acción que se produce sólo en un determinando momento. Además, debe ser concebida como un medio y no como un fin; un medio para corregir errores, para reorientar acciones o para fortalecer experiencias de aprendizajes. Esto es concordante con los principios de continuidad, y de formación. Pretender promover un estudiante de un grado a otro sólo en base a una prueba, podrá ser cualquier cosa, menos evaluación.

La evaluación debe estar centrada en procesos más que en resultados, sobre todo si asumimos la postura de que el alumno debe ser el responsable de sus propios aprendizajes, rechazando la concepción del mismo como un ser pasivo y reconociendo la capacidad que tiene para generar aprendizajes significativos.

“En la medida en que un sujeto aprende, simultáneamente evalúa, porque discrimina, valora, critica, opina, razona, fundamenta, decide, enjuicia, opta… entre lo que considera que tiene un valor en sí y aquello que carece de él. Esta actividad evaluadora, que se aprende, es parte del proceso educativo, que como tal es continuamente formativo”. Pedro Ahumada Acevedo. La Evaluación en una Concepción de Aprendizaje Significativo. Universidad Católica de Valparaíso-Chile.

Por otra parte, la evaluación es un proceso inherente al aprendizaje, no es posible “un aprendizaje sin evaluación y una evaluación sin aprendizaje”, no puede ser algo distinto, anexo o paralelo, es consustancial. La evaluación no es ni puede ser apéndice de la enseñanza. Es parte de la enseñanza y del aprendizaje”. Por eso la evaluación debe privilegiar los aprendizajes logrados por el estudiante y los procesos de “aprender a aprender”.

“Si la evaluación no es fuente de aprendizaje, queda reducida a la aplicación elemental de técnicas, reduciendo u ocultando procesos complejos que se dan en la enseñanza y en el aprendizaje. La evaluación educativa es aprendizaje y todo aprendizaje que no conlleve autoevaluación de la actividad misma del aprender, no forma”. Pedro Ahumada Acevedo. La Evaluación en una Concepción de Aprendizaje Significativo. Universidad Católica de Valparaíso-Chile.

Tan importante es esta concepción de la evaluación, que ella resulta determinante en la definición de los nuevos roles del docente. El educador debe ser un mediador entre el conocimiento y el proceso de aprendizaje del estudiante; debe saber traspasar al estudiante la responsabilidad de su aprendizaje. Para ello tiene que preparar el escenario del aprendizaje, donde la determinación de propósitos, la definición de estrategias didácticas y la diversidad de procedimientos evaluativos tienen que estar presentes. Esto obliga al docente a dominar la estructura interna de la disciplina que enseña, y a conocer los diversos procedimientos y estrategias que ayudan a los estudiantes a apropiarse de los conocimientos. Además, el docente tiene que estar abierto al análisis crítico.

“Para evaluar hay que comprender. Cabe afirmar que las evaluaciones convencionales del tipo objetivo no van destinadas a comprender el proceso educativo. Lo tratan en términos de éxito y de fracaso”. “El profesor debería ser un crítico, y no un simple calificador”. Stenhouse (1984), “El éxito del que enseña sólo puede definirse a partir del éxito del que aprende”. Peters. “El evaluador es un educador; su éxito debe ser juzgado por lo que otros aprenden”. Cronbach,

La evaluación es el medio menos indicado para mostrar el poder del profesor ante el alumno y el menos apropiado para controlar las conductas de los alumnos. Hacerlo es síntoma de debilidad y de cobardía, es mostrarse fuerte con el débil, y demás, pervertir y distorsionar el verdadero significado de la evaluación educativa.

Con base en estas reflexiones podríamos derivar algunas interrogantes sobre la decisión del Ministerio de Educación y Deportes de conceder el derecho a los estudiantes de ir a reparación con todas las materias aplazadas. ¿Se está pensando en la calidad de la educación? ¿Se está evaluando al estudiante? ¿Buscamos que el estudiante aprenda o simplemente queremos promover de un grado a otro? ¿Qué se quiere privilegiar: la calidad o la cantidad? ¿Con esto se motiva hacia el trabajo y el aprendizaje o se propicia el facilismo y la flojera?…

“La evaluación es un proceso sistemático de reflexión sobre el quehacer educativo que nos proporciona información acerca de cómo se va desarrollando el proceso de enseñanza-aprendizaje, con el fin de reajustar –si fuera necesario—la actuación docente y los aprendizajes de los alumnos (as), en función de la información obtenida”. MED.

PROF: JOSÉ N. VARGAS PONCE.

jose.vargasponce@gmail.com

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