LA IDENTIDAD NACIONAL EN EL CONTEXTO GEOGRÁFICO

La Geografía,… “contribuye a la formación de personas cultas, solidarias y autónomas;… contribuye al conocimiento y comprensión de otros países y culturas del mundo de hoy; proporciona un medio de adopción de actitudes referida a la comprensión de las causas de la acción humana, en este caso sobre el paisaje; provoca un proceso de aprendizaje que permite adaptarse a la realidad cambiante, ayuda a situar al alumno en el mundo en el que vive y a facilitarle la comprensión de los problemas a escala local y planetaria y permite adiestrar a los alumnos en métodos y técnicas propias de las Ciencias Sociales”. Joaquín Prats y Joan Santacana. Enciclopedia General de Educación. Barcelona: Océano Grupo Editorial., 1998. (Vol. 3).

Enseñamos geografía porque a través de su estudio adquirimos la información  necesaria que nos habilita para conocer el espacio geográfico donde actuamos y para  aprovechar mejor  los recursos  que ese medio nos ofrece; conocemos  la  distribución  de los  fenómenos  geográficos  en   el  espacio,  y  sus interrelaciones y características;  nos  explicamos  las  relaciones  que  tienen los demás astros del sistema solar con la Tierra, la influencia  que  ejercen estos astros sobre nosotros, especialmente el Sol, a quien debemos la  existencia,  ya  que él es  nuestra  fuente  de luz y calor; comprendemos la importancia que tiene para  el  hombre  las   consecuencias  de  los  movimientos  de la tierra;  planificamos la producción agrícola, industrial, … y   conocemos  los  mercados, las  vías   de  comunicación   y  los  medios  de transporte.

La Geografía, es la ciencia de las interrelaciones entre el espacio territorial o ambiente y el hombre que habita los paisajes que lo componen; pero su estudio tiene un valor aún mucho más importante, expresado en las geografías regionales que constituyen el valioso asiento de toda nación. Una majestuosa montaña, una indómita llanura, una misteriosa selva, un  pintoresco valle fluvial, un áspero desierto, una sonriente costa, una fresca meseta o una productiva depresión, siembran en el alma de sus pobladores sentimientos de pertenencia, de amor, de identidad, de convivencia, de solidaridad que crean entre el medio y el hombre lazos de unión muy profundos que han sido bautizados con los nombres de nacionalismo y de patriotismo.

Así como los ambientes naturales son el hábitat de muchísimas variedades de plantas y de animales cuyas peculiaridades han facilitado su diferenciación y  clasificación  y que hayamos identificados tipos flora y de fauna, evidenciándose de esta manera la relación que existe entre las condiciones del medio y  la vida vegetal y animal. También el hombre, que ha degradado los ambientes naturales al convertirlos en espacios geográficos  (paisajes culturales), hace suyo esos espacios geográficos (espacios territoriales) porque allí ha nacido o habita y desarrolla hacia ellos un sentimiento muy especial que se enmarca en el campo de los valores espirituales y morales.

Con esta visión concebimos la Geografía, más allá de las complejas  interrelaciones  entre las condiciones del medio (espacio geográfico) y el hombre (sociedad) y sus actividades. Lo que queremos expresar es que, además de esas interrelaciones, el hombre que habita esos espacios, siente por ello un gran afecto, porque allí nació, creció  y trabaja, por eso está dispuesto a defenderlos. Esto es lo que llamamos patriotismo y nacionalismo, cuya fortaleza se alimenta de los valores que emanan  del alma de los hombres y mujeres.

El campesino que trabaja la tierra, valora y ama su pedacito de espacio territorial, el citadino  nacido en San Fernando de apure o en cualquiera otra ciudad también le ocurre lo mismo. Ese sentimiento está presente en los ámbitos locales, regionales y nacionales, formándose de esta manera unos lazos que resultan indestructibles y que persisten durante toda la vida.

Ese sentimiento descrito está impregnado de Geografía, se añora el paisaje y su gente, el clima, los platos típicos, las fiestas, las tradicionales, las relaciones de amistad, la iglesia del pueblo, la escuelita donde aprendimos las primeras letras,  y hasta el banquito de la plaza donde nos sentábamos a conversar con nuestros amigos y amigas o el río que pasa por las proximidades de la  parcela que cultivábamos  o por el pueblo donde nacimos y crecimos. Todo esto no es más que el recuerdo de las relaciones que tuvimos en un determinado momento con el medio que habitábamos (espacio geográfico).

Además, la Geografía contribuye  ampliar la sensibilidad respecto a las formaciones sociales; permite realizar observaciones; proporciona información para establecer esquemas de diferencias; interviene en la construcción de perspectivas conceptuales y trata de la causalidad interactiva. Es, por lo tanto,  materia de conocimiento primordial y central en cualquier currículum escolar.
En este sentido, hay que decir que no existe nada que identifique más a los hijos de una Patria, que aquellos valores materiales o espirituales, que han sido resultado de su Historia y que tienen asiento en su Geografía.
 
A toda generación, cada una en su tiempo histórico, le corresponde la misión de engrandecer la Patria, poniendo el vigor de su trabajo al servicio de la utilidad de sus valores materiales y humanos, y su férrea voluntad para servirla y defenderla. El estudio de la Geografía contribuye para que nuestra juventud asimile sólidamente esos valores y sentimientos.

Es bueno recordar, además, que el ser humano se distingue del resto de los animales por su racionalidad. Entonces resulta a todas luces irracional para una generación, para un pueblo, degradar su Geografía, que es fundamento de la nacionalidad. Porque de esa manera se atenta contra la identidad nacional, que es la conciencia que permite a una nación poseer la propiedad de reconocerse en sus atributos esenciales. Por esta razón, insistimos, en señalar la extraordinaria importancia de la enseñanza de la Geografía y el enorme reto que enfrenta el docente como agente fundamental del proceso formativo de niños, adolescentes y jóvenes.

Tampoco olvidemos que toda enseñanza debe estar orientada hacia una educación para la vida, en la que se inculquen los valores morales, cívicos y espirituales  que forman y enriquecen la civilidad; ellos constituyen la esencia colectiva de toda nación. Poseerlos y practicarlos es de enorme utilidad ciudadana, por cuanto permiten captar y combatir las posibles deformaciones de la identidad nacional, originadas por la penetración y difusión de ideas, costumbres y valores extraños, provenientes de otras naciones.

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1 comentario

Archivado bajo Geografía General, Historia

Una respuesta a “LA IDENTIDAD NACIONAL EN EL CONTEXTO GEOGRÁFICO

  1. amelio(jonrron)

    esta bastante interesante el texto

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