LA IDENTIDAD NACIONAL EN EL CONTEXTO HISTÓRICO

“La historia es la disciplina que estudia el pasado de los hombres y presenta un cuadro de sus acciones de carácter social. Representa para la humanidad lo que la memoria para la persona; responde a la universal necesidad de conocer los propios orígenes, de comprender su evolución, de asegurar la identidad profunda de los seres por encima de su diversidad y a través de su evolución; ella, es el nexo de toda personalidad”. Halkin, León. Iniciación a la Crítica Histórica.

Enseñamos historia porque su aprendizaje satisface la necesidad que tiene el hombre de conocer su pasado, su origen, su desarrollo, su evolución y sus culturas, es como ya hemos afirmado, “la memoria de la humanidad”.

El conocimiento histórico permite comprender que no solo somos parte de una familia y de una nación, sino que también somos parte de la especie humana que habita en este planeta, organizados en un conjunto de pueblos y naciones y relacionados por factores económicos, políticos, sociales, culturales, científicos y tecnológicos que hacen de la humanidad una sola.

El estudio de la historia permite descubrir cómo la humanidad ha llegado a ser una sola y apreciar el movimiento indetenible de ella, con las diferencias que introducen las dimensiones de espacio y tiempo. En síntesis la historia es importante porque permite el conocimiento del pasado de la humanidad, facilita la comprensión del presente y porque pone a disposición del hombre experiencias y conocimientos que le permiten hacer proyecciones del futuro.

La Historia no es sinónimo de pasado. El pasado es lo que ocurrió. La Historia es la investigación que explica y da coherencia al pasado. Por ello, plantea cuestiones fundamentales sobre el pasado, desde el presente, en tal sentido, es una reflexión de gran contemporaneidad, por eso, susceptible de compromiso.

La Historia debemos estudiarla dentro de su contexto, de lo contrario se corre el riesgo de hacer análisis errados y caer en anacronismos sin fundamentos de ningún tipo. El contexto histórico lo integran dos grandes dimensiones: tiempo y espacio, y, cuando a éstas le agregamos el hombre actuando en sociedad, tenemos el escenario histórico completo, el cual es dinámico.

Para comprender los hechos y situarlos en su contexto, es necesario saber ubicarlos en una secuencia temporal y utilizar las convenciones cronológicas adecuadas. Por otra parte, los hechos ocurridos en el tiempo nunca pueden explicarse de manera aislada, ellos tienen sus causas y consecuencias. De modo similar, para poder contextualizar históricamente los hechos, debemos considerar los rasgos de las formaciones sociales y estar conscientes de las motivaciones humanas que hubo en referencia con los acontecimientos. Tampoco es posible contextualizar el pasado sin comprender que los acontecimientos históricos tienen, generalmente, más de una causa y diversas consecuencias, y que,  tanto las causas como las consecuencias pueden ser de naturaleza muy diferente.

PROF. JOSÉ N. VARGAS PONCE.

Jose.vargasponce@hotmail.com

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