BUSCANDO NUESTRAS RAÍCES

Prof. José N. Varas Ponce.

ASÍ SURGE UNA NACIÓN

El nacimiento de una nación, es como el nacimiento del ser humano, es un parto difícil, por eso es que, en torno a su singularidad se genera mucho amor. ¿Cuál nación no ha luchado por muchos años su formación?, y ¿A cuál niño (a) no se le ha dado, en el momento de nacer, una nalgada para que llore la alegría de advenir a un nueva vida y en ambiente diferente?

La nación es como una gran familia cuya grandeza se empina sobre la solidez de los más preciados valores humanos: convivencia, respeto, solidaridad, amor, tolerancia, cooperación, identidad, esperanza, etc., estos valores actúan como partículas que convergen en un punto para integrar un todo indivisible, el cual se hace visible cuando identificamos el espacio territorial, la población, los recursos materiales que guiados por el caminar del tiempo, construyen su propia historia. No olvidemos que la historia, es la memoria de toda agrupación humana, por lo tanto, es ella quien nos da presencia.

Las raíces de una nación, las conseguimos indagando sobre las características del espacio geográfico que ocupa, su proceso de poblamiento y la formación de su alma nacional. Entendida esta última como el proceso de unificación y formación de valores sociales, espirituales, artísticos, etc. El concepto de nación está vinculado a los sentimientos y voluntad de la población, unidas por un ideal colectivo que impera en un espacio geográfico y por un tiempo histórico determinado.

La nación venezolana comenzó a formarse cuando se inicia el proceso de poblamiento indígena en ese hermoso pedazo de tierra tropical, que fue privilegiado por la naturaleza cuando le otorgó montañas como la cordillera de Mérida, llanuras como las apureñas, valles como el río Turbio, depresiones como la zuliana, océanos como el Atlántico, mares como el Caribe, lagos como el de Valencia, ríos como el Orinoco, y lagunas como la de Sinamaica, etc. Estos primitivos pobladores eran bastante heterogéneos, provenían de varias áreas culturales del continente: la Amazónica, la Andina, la de América Central y la del Caribe. Los estudiosos de este problema han diferenciado tres grandes familias: los caribes, los arawk y los timotocuicas. Los caribes ocuparon principalmente la región de las costas marítimas; los arawk, lo que es actualmente el territorio de los estados Falcón, Lara, Yaracuy y Portuguesa, y los timotocuicas, la región andina venezolana.

Estas familias indígenas se unificaron en tribus, las cuales, también marcaron sus espacios territoriales. Políticamente se organizaban en tribus gobernadas por un cacique, conocían la agricultura. Cultivaban básicamente la yuca, el maíz, el algodón, el añil, etc., y realizaban un comercio de trueque. Practicaban el politeísmo y la poligamia. Respetaban a sus ancianos y tenían un ideal colectivo. Cuando llegaron los españoles defendieron con su propia vida el territorio que ocupaban, hubo caciques que lucharon valientemente, hasta la muerte, como: Guaicaipuro, Tamanaco, Paramaconi,…

El conquistador y colonizador español, terminó por dominar a los indígenas y ocupar su territorio e imponer sus principales elementos culturales: lengua española, religión cristiana-católica, tipo de vivienda, vestido, calzado, alimentación, cultivos, actividad comercial, organización social y política. También, en este tiempo histórico y en el espacio territorial señalado, comienza un proceso intenso de mestizaje, de sangre y cultural, el cual se enriquece más tarde con la traída del negro africano en condición de esclavo.

De ese mestizaje, surge una población criolla con una cultura propia, que ama su territorio y sus costumbres, la cual comienza a unificarse y a luchar por ideales personales y colectivos.

En un determinado momento los habitantes de esta parte del mundo son reconocidos, como “americanos”, con sus diferencias regionales. En caso de Venezuela, había varios grupos: blancos, pardos, indios y negros, con muchas diferencias: sociales, políticas, económicas y culturales, pero que habitaban el mismo territorio.

A finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, en Venezuela, se había cumplido un proceso que la habilitaba para ser una nación independiente políticamente: teníamos un territorio, el que ocupaba la Capitanía General de Venezuela; una población, dividida en grupos: blancos, pardos, indios y negros; y elementos que nos unificaban, como un idioma, una religión, una forma de gobierno, algunas instituciones e ideales y valores personales y colectivos.

 

Prof. José N. Vargas Ponce

                                                              Correo: jose.vargasponce@hotmail.com

 

 

 

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