LA CONVIVENCIA SOCIAL Y LA CIUDADANÍA.

                                                                         Prof. José N. Vargas Ponce

La convivencia social se garantiza con un correcto ejercicio de la ciudadanía en la vida cotidiana de toda comunidad, ambos conceptos requieren de un absoluto respeto de los derechos humanos, todo esto conduce a la demanda que “todo ser humano tiene derecho a una vida digna”. En este contexto incluyo esta nota para que no confundamos la “Declaración Universal de los Derechos del Ciudadano” con la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”

La Declaración Universal de los Derechos del Ciudadano, fueron proclamados por la Asamblea Constituyente de la Revolución Francesa el 26 de agosto de 1879, veamos la parte medular de esta declaración:

“Lo hombres nacen y viven libres e iguales en derechos; la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión son derechos naturales e imprescriptibles; toda soberanía reside esencialmente en la nación; la libertad consiste en poder hacer todo lo que no daña a otro; la ley es la expresión de la voluntad general, y todos los ciudadanos tienen derecho a contribuir personalmente, o por sus representantes, a la formación de las leyes; todos los ciudadanos son iguales ante la ley; nadie puede ser acusado, detenido o encarcelado sino en casos determinado por la ley y según la forma en ellas prescritas; nadie puede ser castigado más que en virtud de una ley establecida y promulgada con anterioridad al delito; nadie puede ser inquietado por sus opiniones; todo ciudadano puede, pues, hablar, escribir e imprimir libremente, siempre que haya de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley; los impuestos que los ciudadanos deben consentir libremente tendrán que repartirse por igual entre ellos, de acuerdo con sus posibilidades; la sociedad tiene derecho a pedir cuentas a todo agente público de su administración; considerando a la propiedad un derecho inviolable y sagrado, nadie podrá ser privado de ella si no es cuando la necesidad pública, legalmente constatada lo exija y mediante una justa y previa indemnización”. Fuente: Jacques Pirenne. Historia Universal. P.16.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), basándose, entre otras cosas, en la Declaración Universal de los Derechos del Ciudadano, proclamó el 10 de diciembre de 1948, los Derechos Universales del ser Humano, cuyos aspectos fundamentales puedes leerlos a continuación:

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Nadie podrá ser discriminado por razones de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquiera otra condición. Todos tienen derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. Nadie será sometido a esclavitud ni a servidumbre ni a torturas ni a penas crueles. Todos tenemos derecho al reconocimiento de nuestra personalidad jurídica y somos iguales ante la ley. Todos somos libres de ejercer recursos legales contra actos que violen nuestros derechos. Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado. Todos tenemos derecho a ser escuchado por un tribunal independiente. Toda persona es inocente mientras no se pruebe lo contrario. Toda persona tiene derecho a la protección de su privacidad, honra y reputación. Todos tenemos derecho a transitar libremente. Tenemos derecho a solicitar asilo. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad. Todos tenemos derecho a casarnos libremente y crear una familia. Todos tenemos derecho a la propiedad individual y colectiva. Todos tenemos libertad de conciencia y religión. Todos tenemos libertad de expresión, derecho a estar informados y a comunicarnos. Todos tenemos derecho a reunirnos y a organizarnos. Todos tenemos derecho a la participación política y social. Todos tenemos derecho a la seguridad social. Todos tenemos derecho al trabajo, a un salario justo y a fundar sindicatos. Toda persona tiene derecho al descanso, al tiempo libre y a las vacaciones. Todos tenemos derecho a la asistencia social (salud, vivienda, servicios públicos). Todos tenemos derecho a la educación. Todo pueblo tiene derecho a crear y disfrutar su propia cultura. Todos tenemos derecho a un justo orden social e internacional. Todos tenemos deberes con respecto a la comunidad. Nadie podrá suprimir ninguno de estos derechos.

Los principios contemplados en la Declaración Universal de los Derechos del Ciudadano, y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos han sido recogidos en las Constituciones de las Repúblicas democráticas. Venezuela ha sido una de ellas.

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